La gigantesca detonación ocurrida el sábado en el mayor puerto comercial iraní, arrojó un balance, hasta ahora, de 65 muertos, mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate entre las calcinadas estructuras alcanzadas por la onda expansiva. Asimismo, un alto funcionario encargado de esclarecer lo ocurrido sostiene que el siniestro fue causado por "negligencia", indicó el ministro del Interior, Eskandar Momeni, este mismo lunes.
"Se identificaron y citaron a los culpables", dijo el funcionario a la televisión estatal, y agregó que la deflagración fue causada por "deficiencias, incluido el incumplimiento de las precauciones de seguridad y negligencia".
La explosión, percibida a decenas de kilómetros a la redonda, ocurrió en el puerto Shahid Rajai, por donde transita la quinta parte de la producción mundial de petróleo y el 85% de las mercancías exportables de Irán.
Un cachorro es salvado por los equipos de rescate.
Focos de incendio activos
"El balance aumentó a 65 en este horrible incidente", señaló este lunes Mohamad Ashuri, gobernador de la provincia de Hormozgan, donde se encuentra el trágico puerto.
Ashuri agregó que el incendio que siguió a la explosión, del pasado sábado, aún no ha sido controlado por completo a causa de químicos inflamables difíciles de apagar. Las capturas muestran que una enorme columna de humo negro sigue elevándose sobre cientos de contenedores acumulados en los sectores de almacenaje de Shahid Rajai.
El puerto está cerca de la ciudad costera de Bandar Abbas, en el estratégico estrecho de Ormuz, a 1.000 km al sur de la capital, Teherán.
En este contexto, el ministerio de Salud pidió a los 650.000 habitantes de la ciudad puerto quedarse en casa "hasta nueva orden" a causa de la humareda tóxica derivada de los químicos inflamables.

