El 2025 no asoma como un año más estable desde lo que proponen los conflictos armados y potenciales en el tablero mundial. Los 365 días que llegan a su fin dejan una serie de focos de beligerancia abiertos, algunos de los cuales, muestran un mesetamiento en su sintomatología de víctimas, daños materiales y efectos en el sistema de seguridad colectiva; sin embargo, otros siguen en escalada.
Medio Oriente y Ucrania seguirán siendo los dos ejes de conflictos abiertos que protagonizan la atención mundial; velando para que Taiwán no pierda su punto de equilibrio y se convierta en un enfrentamiento directo entre Estados Unidos y China.
Más allá de lo antedicho, hay una multiplicidad de regiones y conflictos, unos 58 con intensidad considerable, que involucra a grupos o países en situación de ebullición, a causa de una violencia que no cesa o con una proyección de choque abierto.
Israel, Irán y Medio Oriente
Medio Oriente, lamentablemente, sigue siendo un foco de conflicto inagotable y así continuará en 2025. Pese al tambaleante acuerdo firmado entre Hezbolláh e Israel en el contexto del Líbano; todavía no se sabe, a ciencia cierta, como culminarán los enfrentamientos en Gaza, aparejando una grave crisis humanitaria que los organismos multilaterales o los países de la región no pueden contener o dimensionar.
La caída del régimen de Bashar Al-Assad le añade un grado de incertidumbre a este cuadro, dado que no puede calcularse, hoy en día, el nivel de transparencia democrática aspiracional que pueda mostrar la Organización de Liberación del Levante. Asimismo, los hutíes de Yemen muestran ser un epicentro de desestabilización en la península arábiga, amenazando estratégicas rutas marítimas comerciales e inmiscuyendo a las potencias occidentales, como Estados Unidos y Reino Unido, para la protección de dichas arterias navieras.
El bastión del poder chiita, Irán, es motivo de preocupación global, en función de que se palpita una guerra abierta con el estado judío, lo que derivaría en posibles ramificaciones que excedan el escenario propio de Medio Oriente.
El conflicto en Ucrania
Si bien, se habla de una presunta distensión bélica entre Rusia y Ucrania para 2025, la realidad es que el conflicto armado podría seguir su curso de rispideces con el Oeste, particularmente con la OTAN, y con el agravante de un escenario nuclear táctico como hipótesis. Si el Kremlin logra una postura de consolidación de ventaja militar en el terreno, podrían entreverse metas geoestratégicas en Moldavia y, así también, que Putin busque un acceso terrestre directo al enclave de Kaliningrado en el Báltico.
No obstante, todo se verá influido por la postura de Donald Trump cuando regrese a la Casa Blanca y si Washington, principal aliado de Kiev, optará por seguir sosteniendo militar y económicamente al Gobierno de Zelenski.
Venezuela y Haití
El continente americano no es ajeno a este entramado de proyección de conflictos. El régimen venezolano, ante una asfixia internacional por su falta de transparencia democrática, podría intentar un manotazo desesperado de 'contagio popular', alcanzando por la fuerza la región del Esequibo, disputada con el estado de Guyana, lo que generaría una grave desestabilización en el subcontinente sudamericano.
Es menester traer a colación que el enfrentamiento bilateral entre Buenos Aires y Caracas, es uno de los principales desafíos en materia de Política Exterior del Gobierno de Javier Milei, con perspectivas a mantenerse vigente en los próximos años del mandato libertario.
En lo que respecta a la isla de Haití, es sin duda, un punto de desestabilización potencial para todo el Mar Caribe, favoreciendo la diseminación del narcotráfico y el crimen organizado, mostrando una conexión directa con los cárteles de México y la distribución al principal mercado de consumo de drogas sintéticas, como es EE.UU., un destino donde el fentanilo está causando estragos.
La isla de Formosa
El estrecho de Taiwán, conocida como Formosa tiempo atrás, es un punto de altibajos entre Beijing y Washington, dado que es considerado una zona roja por ambas potencias. Tanto es así, que un incidente entre las fuerzas aeronavales chinas y las taiwanesas podría conllevar un camino de colisión a gran escala, y fuera del ámbito de sistemas de armas convencionales como peor panorama.
Más escenarios
El continente africano, con sus contantes focos de guerras civiles, atravesadas por facciones terroristas, será un área geográfica a tener en cuenta, lo mismo que las nuevas tensiones en Georgia, en la región del Cáucaso.
Así también, es inquietante la falta de una hoja de ruta por parte del Gobierno colombiano de Gustavo Petro para establecer acuerdos sustentables con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), sumado al aumento de la violencia sicaria, asociada a los intereses políticos de los cárteles, en Medellín y Cali.
El 2025 nos dirá hacia donde apunta este abanico de conflictos en curso y latentes.


