Virginia Rivero y María Alexandra Gómez, esposas de los argentinos Germán Giuliani y Nahuel Gallo, elevaron un pedido desesperado ante la ONU para lograr la liberación de sus maridos, detenidos en Venezuela bajo el régimen de Maduro. Tras la reunión Virginia Rivero denunció en Sin Verso que sus familiares enfrentan condiciones inhumanas en cárceles de máxima seguridad.
"Cualquier entidad que esté en Venezuela tiene que ir a las cárceles y exigir ver a los presos", expresó Rivero. La urgencia radica en el aislamiento total que sufren Giuliani y Gallo, considerados rehenes políticos en medio de la crisis diplomática entre Buenos Aires y Caracas.
El foco de los familiares está puesto ahora en la mediación internacional, buscando que la ONU y la Cruz Roja inspeccionen los centros de detención. La angustia crece mientras las liberaciones ocurren de forma arbitraria, dejando a los ciudadanos argentinos en un limbo legal y humanitario que pone en riesgo sus vidas.
"Supe a través de los liberados y sus familiares que en las cárceles les falta comida, que Germán bajó mucho de peso, que está ojeroso. Yo ahora me entero que él fue torturado para firmar papeles cuando no hizo nada, es totalmente inocente", expresó la mujer. Esta revelación sobre el deterioro físico y el uso de coacción judicial ha encendido las alarmas sobre la integridad de los detenidos.
Ante la falta de avances bilaterales, el pedido se extendió a las máximas autoridades espirituales y diplomáticas. "Queremos llegar al Papa, la máxima autoridad de la Iglesia, de la ONU, la Cruz Roja, quien sea que intervenga en Venezuela. Las cosas que suceden ahí adentro son atroces", señaló, enfatizando que la presencia de veedores internacionales es la única garantía de seguridad en este contexto de transición incierta en Venezuela.
Finalmente, las familias expresaron su respaldo a las gestiones que involucran a potencias extranjeras y figuras clave de la oposición venezolana. "Confío en las estrategias de EEUU; si se tiene que resolver de esa forma, confío en ellos. Milei y Corina Machado son los únicos que fueron a pedir ayuda", concluyó Rivero, remarcando que la intervención externa se percibe como la última esperanza para traer a los argentinos de regreso a casa.