Para Marcel Iosef, un argentino residente en Israel, la vida se transformó en un ciclo de alarmas y refugios. Tras el reinicio del conflicto y la escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán, el agotamiento psicológico lo llevó a tomar una decisión límite: abandonar la vibrante Tel Aviv.
Buscando "tranquilidad psicológica", se trasladó a Zofar, un pequeño oasis en el desierto. Marcel describe un contraste brutal entre el miedo constante a las bombas y la paz del aislamiento. Su testimonio refleja el drama de miles de residentes que, ante el temor de una guerra total, priorizan la salud mental sobre sus pertenencias.