Irán quedó sumido en un apagón informativo prácticamente total este sábado, luego de que el régimen de Teherán suspendiera los servicios de internet y telefonía móvil en respuesta a los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel. Según el monitor global Netblocks, la conectividad en el país cayó a un mínimo histórico del 4%, dejando a millones de civiles incomunicados mientras se reportan explosiones en ciudades estratégicas como Isfahán, Tabriz y Karaj.
Reacción internacional y riesgo de catástrofe
La Casa Blanca, bajo la gestión de Donald Trump, calificó la operación como un plan para "aniquilar" la infraestructura del régimen, mientras que desde el Ministerio de Defensa de Israel se declaró el estado de emergencia especial. El bloqueo digital, según justificaron fuentes oficiales iraníes a la Agencia Noticias Argentinas, busca impedir que sistemas de inteligencia enemigos utilicen datos de red para la geolocalización de drones y misiles en tiempo real.
Sin embargo, el aislamiento digital de la nación persa encendió las alarmas de la comunidad internacional. Potencias como Francia y España, a través de sus líderes Emmanuel Macron y Pedro Sánchez, exigieron un cese al fuego inmediato para evitar lo que la ONU ya describe como una posible "tragedia humanitaria" de escala imprevisible. Por su parte, el Ministerio de Exteriores de Rusia denunció la maniobra como un acto de agresión premeditado contra un Estado soberano.
El escenario actual es de máxima tensión bélica, con el Reino Unido convocando de urgencia al comité "Cobra" y una población iraní que, en medio de las bombas, ha perdido su única vía de contacto con el mundo exterior. La falta de reportes oficiales desde el terreno impide conocer el alcance real de los daños en los centros de mando estratégicos.