Este domingo, los alemanes acudirán a las urnas para definir la composición del Bundestag, el Parlamento nacional, que luego determinará quién asumirá el mando del Ejecutivo.
La convocatoria a elecciones anticipadas se produjo luego de la caída de la coalición gobernante en noviembre pasado, lo que obligó al canciller Olaf Scholz a llamar a nuevos comicios.
Según los sondeos, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y su socio bávaro, la Unión Social Cristiana (CSU), liderados por Friedrich Merz, aparecen como la fuerza con mayores probabilidades de formar gobierno.
Elecciones en Alemania en plena recesión y con debates clave sobre su futuro
Las elecciones se producen en un contexto de profunda crisis económica. Alemania, la mayor economía de Europa, acumula dos años de contracción y enfrenta un fuerte debate sobre la posibilidad de ampliar su nivel de endeudamiento para reactivar el crecimiento.
A esto se suman factores externos que marcarán el futuro del país, como la guerra en Ucrania, que ha generado tensiones dentro de la política alemana, y la posibilidad de un segundo mandato de Donald Trump en EE.UU., lo que podría reconfigurar las relaciones transatlánticas y el enfoque europeo en defensa y comercio.
Otro tema clave en la campaña ha sido la inmigración. La ultraderecha, representada por Alternativa para Alemania (AfD), ha puesto el foco en endurecer las políticas migratorias, un discurso que ha cobrado fuerza tras recientes atentados en el país, según análisis de France 24.
Un gobierno de coalición, la única salida posible
Ningún partido se perfila con mayoría suficiente para gobernar en solitario. Por lo tanto, el próximo canciller deberá negociar alianzas para asegurar la estabilidad del gobierno.
El oficialismo de Scholz llega golpeado a las elecciones, mientras que la CDU de Merz lidera las encuestas. Sin embargo, el crecimiento de AfD complica el escenario, ya que ningún partido tradicional ha manifestado disposición a pactar con la extrema derecha.
Los principales candidatos en la contienda
Friedrich Merz (CDU-CSU): el favorito para liderar el nuevo gobierno
El gran favorito en las encuestas es Friedrich Merz, de 69 años, representante del espacio conservador. Su coalición CDU-CSU cuenta con aproximadamente 29% de intención de voto, según los últimos sondeos.
Merz es un viejo conocido en la política alemana: intentó liderar su partido en dos oportunidades anteriores, en 2018 y 2021, pero perdió ante Angela Merkel y Armin Laschet, respectivamente. Tras estos fracasos, se alejó de la política y trabajó en la banca de inversión, vinculándose con BlackRock, uno de los fondos de inversión más grandes del mundo.
Ahora, regresa con la promesa de reconstruir Alemania bajo el lema: "Una Alemania de la que podamos volver a estar orgullosos".
Alice Weidel (AfD): la ultraderecha en ascenso
La candidata de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, de 46 años, se posiciona como la primera aspirante a canciller del partido ultraderechista. Con una intención de voto cercana al 21%, su formación se ubica en segundo lugar en las encuestas.
Weidel, una exanalista de Goldman Sachs, ha capitalizado el descontento con el gobierno actual y centrado su discurso en una política migratoria radical. Su lema de campaña, "Tiempo para Alemania", sintetiza su propuesta de endurecer las leyes de inmigración bajo un concepto que ha llamado "reemigración", un término controvertido que sugiere la expulsión de extranjeros del país.
Aunque AfD ha crecido en popularidad y ganó elecciones regionales en 2024 en Turingia y Sajonia, sus posibilidades de gobernar son escasas, ya que los demás partidos han descartado cualquier alianza con la ultraderecha.
Olaf Scholz (SPD): el oficialismo en caída libre
El actual canciller Olaf Scholz, del Partido Socialdemócrata (SPD), enfrenta un panorama difícil. Su partido se encuentra en tercera posición, con apenas un 16% de intención de voto.
Scholz llegó al poder en 2021 con la llamada "coalición semáforo", una inédita alianza entre el SPD (rojos), Los Verdes (verdes) y el liberal FDP (amarillos). Sin embargo, desde el inicio hubo conflictos internos y la coalición se desmoronó en noviembre, cuando los liberales abandonaron el gobierno tras un desacuerdo sobre la flexibilización de las normas de endeudamiento.
Ante la crisis, Scholz perdió una moción de confianza, lo que llevó al presidente alemán a anticipar las elecciones.
Robert Habeck (Los Verdes): el candidato de la agenda climática
El exministro de Economía y actual vicecanciller, Robert Habeck, es el candidato de Los Verdes, aunque su posición en las encuestas no es alentadora. Su partido ronda el 13% de intención de voto, lo que representa una fuerte caída en comparación con la elección de 2021.
Hace tres años, la agenda medioambiental ocupaba un lugar central en el debate público, pero hoy las preocupaciones económicas, la inmigración y la política exterior han desplazado a la crisis climática en la lista de prioridades de los votantes.
Habeck fue una de las figuras clave del gobierno de Scholz y su partido también logró posicionar a Annalena Baerbock como ministra de Relaciones Exteriores. Sin embargo, el desgaste del oficialismo le ha pasado factura y hoy sus posibilidades de influir en el nuevo gobierno dependerán de las alianzas que se logren tras los comicios.
¿Qué viene después de las elecciones?
Independientemente del resultado, Alemania se enfrenta a un complejo proceso de negociaciones para la formación del nuevo gobierno. La CDU de Merz tiene la ventaja en los sondeos, pero necesitará sumar socios para consolidar su liderazgo.
El rechazo generalizado hacia AfD deja abiertas varias opciones:
- Un gobierno de centroderecha, con una posible alianza entre CDU-CSU y los liberales del FDP.
- Una reedición de la "gran coalición", con un acuerdo entre CDU y SPD, como ocurrió en el pasado bajo el liderazgo de Angela Merkel.
- Una alianza más amplia, que incluya a Los Verdes, aunque esta opción es menos probable debido a las diferencias programáticas con la CDU.
Lo que está claro es que, tras estas elecciones, Alemania iniciará una nueva etapa política, marcada por desafíos económicos, tensiones internacionales y el resurgimiento de la ultraderecha como un actor de peso en el escenario electoral.
