Un equipo especial de investigadores de la Fiscalía y Policía de Corea del Sur, logró entrar en el interior de la residencia privada para ejecutar la orden de arresto del mandatario, Yoon Suk-yeol, tras varios intentos fallidos a causa de los bloqueos por parte del servicio de seguridad presidencial.
Un convoy con funcionarios de la oficina anticorrupción, escoltados por la Policía surcoreana, consiguieron acceder al recinto por las puertas de la entrada principal, unas tres horas después de que comenzara el nuevo operativo para detener al líder conservador.
Los agentes lograron sortear las diferentes líneas de barricadas instaladas por el Servicio de Seguridad Presidencial (PSS), que trató de obstaculizar el acceso a la residencia. Durante el operativo detuvieron al jefe de las citadas fuerzas de protección del mandatario, Kim Sung-hoo, por impedir la ejecución de la orden de arresto sobre Yoon.
El tortuoso ingreso tuvo dos primeros intentos, los cuales fueron bloqueados por una cadena humana formada por los servicios de seguridad presidencial, y las líneas de vehículos que colocaron en torno al recinto y funcionaban como barricadas para detener los avances de cualquier transporte policial.
El mandatario es investigado por la oficina anticorrupción, la Policía y el ministerio de Defensa por una acusación de insurrección ligada a su declaración de la ley marcial el mes pasado.
La Policía tuvo que movilizar unos 3.000 efectivos para el dispositivo y establecer un perímetro de seguridad, emitiendo constantes mensajes por altavoces donde advertían a los manifestantes seguidores de Yoon de que, si impedían la ejecución de la orden de arresto, podrían ser arrestados por obstrucción de la ley.
Unos 6.500 partidarios del mandatario se congregaron en torno al recinto, mientras que unos treinta legisladores del gobernante Partido del Poder Popular (PPP) se desplazaron a las puertas de la residencia presidencial para protestar contra la orden de arresto y el operativo de ingreso.