El dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, aprobó el envío de miles de zapadores y un grupo de ingenieros militares, junto a obreros que se desempeñan en el Ejército norcoreano para ayudar en la reconstrucción de las carreteras, infraestructura crítica y edificios residenciales de la región rusa de Kursk, la cual estuvo parcialmente ocupada por fuerzas ucranianas entre agosto de 2024 y la primera parte de la primavera boreal de 2025. La iniciativa fue confirmada por Serguéi Shoigú, secretario del Consejo de Seguridad de Rusia (CSR).
"Cinco mil personas, agrupadas en una división de obreros, se encargarán de la reconstrucción de la región de Kursk", además de "mil zapadores", considerados soldados del arma de ingeniería, declaró Shoigu al término de una reunión en Pyongyang con el mandatario norcoreano.
Es la segunda vez que el líder de la doctrina juche autoriza el envío de personal militar a territorio ruso, dentro de los lineamientos del Acuerdo de Asociación Estratégica suscrito por Kim y el líder ruso, Vladímir Putin, en junio de 2024. El tratado incluye una cláusula de cooperación mutua en caso de agresión, dando el sustento legal que permitió el despliegue de tropas norcoreanas en territorio de la Federación Rusa.
Museo y memorial para los soldados de Corea del Norte
El Kremlin reconoció que un numeroso contingente de soldados norcoreanos participó en los combates contra las fuerzas ucranianas en el frente de Kursk, y, si bien, no se proporcionaron cifras precisas sobre el número de decesos entre las filas de las unidades asiáticas; se estima que Pyongyang habría enviado cerca de 10.000 soldados a la región rusa, de los cuales cerca de 2.000 habrían fallecido.
Las cuantiosas pérdidas norcoreanas indican la postura de Shoigu, anunciando la construcción, en forma conjunta, de un memorial y un museo para rendir homenaje a los soldados de Corea del Norte caídos en Kursk al enfrentar a las tropas ucranianas.