La crianza de niños y adolescentes suele ser un gran desafío, pero principalmente si se intenta formar a un menor de edad con independencia y seguridad en sí mismos. Frente a esto es importante entender cuándo intervenir en cada espacio, con permisos y restricciones.
Diego Quindimil, psicólogo clínico y coach, indicó en diálogo con El Interactivo de Ciudadano News que es importante entender que cada familia tiene "su libro" para escribir, más allá de las recomendaciones, pero hay que permitir equivocarse: "Tenemos que ver la posibilidad de ser críticos con nosotros".
“Hay un aspecto muy cuestionado hoy y es el tema de la tolerancia a la frustración. En las redes son crueles, pero hablan de que estamos criando una generación de cristal, por el temor a que se frustren. La verdad es que el mundo actual es bastante frustrante, si no lo preparamos a que todo no se puede, no vamos a prepararlos a ser fuertes, independientes y seguros", destacó.
Por otro lado, remarcó que "el tema de límites no es tanto ponerlo, sino cómo se comunica. Si lo puedo comunicar de manera tranquila o amorosa. Es importante comunicar los errores, pero tenemos que ponerlos a la altura de la edad. No es lo mismo poner límites a un niño de 5 años que a un adolescente de 18".
Los límites también son un gesto de amor
En otro término, hizo hincapié sobre la violencia física como herramienta de reto y el psicólogo sostuvo que "no es adecuada" y que "el modo que usaron para criarnos probablemente ahora no sea efectivo".
"Cuando era niño estaba habilitado el coscorrón, pero ahora no y tenemos más herramientas. Tenemos que ser más creativos y poner límites. También se pueden prevenir situaciones, para eso tenemos que conocer a nuestros hijos, tener tiempo de calidad con ellos que nos dificulta el día a día. Es importante darnos el espacio y no tener miedo a equivocarnos, ni al error ni a los hijos", puntualizó el profesional.
Y aseguró que, según un slogan, "nosotros somos la última generación que le tiene miedo a los padres y la primera que le tiene miedo a los hijos", pero "hay que salir de esta lógica, saber decir que no también es muestra de amor".
“Todos los límites, si bien pueden ser dolorosos para los padres, son un gesto de amor. Al marcar estamos preparando a los chicos para vivir en una sociedad donde van a encontrarse con otras frustraciones. No se trata de desproteger, pero tampoco el exceso de sobreprotección. Uno tiene que poner límites con convicción pero con calidad y calidez", completó.