El novelista brasileño Paulo Coelho expresó: “Podemos tener todos los medios de comunicación del mundo, pero nada, absolutamente nada sustituye la mirada del ser humano.
El cantante Axel dice en una de sus canciones que “hay miradas que sin dudas dicen más que mil palabras y que al verlas todas juntas son como espejos del alma”.
Esta pandemia mundial por el coronavirus nos hizo dar cuenta de que hemos estado metidos siempre en nuestro mundo, rutina, cotidianidad o como quieran llamarlo y dejamos olvidados no solo los pequeños milagros de la vida sino TODO.
Nos controla el tiempo, en vez de nosotros administrarlo y lo peor de todo es que dejamos de lado el verdadero sentido de la conexión entre personas para pasar a estar conectados por la tecnología.
Con el uso de tapabocas o barbijos nos encontramos con un nuevo idioma que se emplea entre la gente a distancia: las miradas.
Uno camina por la calle y ve tanta gente, pensando, hablando en voz baja, sola, o acompañada pero teniendo la mitad del rostro tapado lo que más nos identifica y nos refleja son los ojos. A través de ellos podemos transmitir enojos, alegría, tristeza, sorpresa y aunque podríamos manifestar todo tipo de mensajes con la voz, hay miradas que hablan de manera única y puntual.
Los recuerdos más importantes siempre están involucrados con miradas, al conocer lugares nuevos todo queda en la retina, a la hora de expresar sentimientos siempre la mirada directa es la más penetrante como también para decir lo que nos molesta. Este hecho se convirtió en estos días en el único canal para estar conectados ante tanta distancia necesaria y obligatoria.
Salimos a hacer compras, cuando no queda otra opción y vemos personas cansadas, enojadas, sin entender qué pasa, cuánto va a durar, aquellos que ven todo negativo como también personas optimistas o gente que no le importa nada y solo sigue. Y cada sensación se puede leer en ese par de ojos que tenemos a nuestro costado, enfrente, en la esquina, que vemos a través de una ventana, en el micro o hasta en una videollamada.
¿Será que deberemos recordar lo que era mirarnos a los ojos y VALORAR lo que esto significaba? Por ahora, el idioma más cercano y central que tenemos en tiempo de cuarentena es la mirada, es la única manera de tocarnos sin contacto físico para evitar contagiarnos, de besarnos sin correr riesgo y de hablar para poder sentirnos más cerca el uno del otro.
Alguien dijo por ahí: "Lo importante se halla en la mirada, no en la cosa mirada" y no hay nada más profundo que eso. A través de la mirada uno puede ver realmente la esencia de la persona e incluso sentir el mensaje de manera directa y sin ningún tipo de filtro.
Cuando algo no nos gusta acostumbramos a levantar una ceja y eso va acompañado de un par de ojos malhumorados que expresan enojo o malestar. Cuando nos emocionamos se puede quebrar la voz pero las lágrimas salen luego de una mirada fija y sensible y también cuando una persona pierde la vida se puede ver que al momento de dejar el mundo se pierde esa mirada tan especial para solo ser una mirada fría y helada.
Esperemos que cuando todo esto termine no solamente mejoren las economías, se estabilicen los países y lentamente todo vuelva a la normalidad sino que también se de un cambio en la humanidad. Disfrutar los pequeños y simples detalles, como detener a mirar y a la vez ver lo que tenemos enfrente o a nuestro alrededor priorizando lo real, lo sensitivo por encima de lo virtual. Aunque no parezca el coronavirus nos está dejando muchas enseñanzas, ahora somos nosotros quienes debemos MIRAR y corregir lo que estaba mal hasta ahora.
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