Medios internacionales han informado que el fenómeno de las "áreas libres de niños" se está extendiendo de forma notable, y se abrió en torno a ella una polémica que promete ser muy intensa.
El debate sobre los espacios sin niños refleja un choque entre distintas formas de ver la sociedad. Para algunos, la infancia debe restringirse a espacios específicos; para otros, su integración es clave para una comunidad más humana.
En ese sentido, el rechazo a la presencia infantil en ciertos espacios sobrepasa cualquier límite.
Para Sybel Martínez, por ejemplo, quien es directora del Grupo de Rescate Escolar "es realmente una vulneración de derechos, porque los niños forman parte de la sociedad y tienen todo el derecho de desarrollarse". Este tipo de medidas formarían parte de una visión adultocentrista.
Cómo se expanden las "áreas libres de niños"
La tendencia child-free, que tuvo punto de partida en Corea del Sur en 2011, tiene como objetivo preservar la tranquilidad y la comodidad o responder a las expectativas específicas de los turistas.
No se ven carteles ni anuncios en la vía pública pero cuando se entra en los sitios web de hoteles, cafeterías y restaurantes, se observa que es cada vez más frecuente, informa el sitio RFI.
El diario El Economista publicó una encuesta en la que se afirmaba que el 8 % de los comercios de este tipo no admitía niños, concretamente menores de 18 años.
Pero la moda no se concreta solo en sitios como los detallados, ya que las líneas Malaysia Airlines y AirAsia X han implementado zonas donde los menores no pueden viajar.
Incluso, The Whippet Inn, en el Reino Unido, se declaró desde su apertura un restaurante exclusivo para adultos.
En España, por ejemplo, el bar Venus de Vigo hizo una broma que desató polémica por un cartel que decía que cualquier niño no acompañado por sus padres sería vendido como esclavo.
También está el auge de la cadena de hoteles Adults only -de alto nivel dirigida a los visitantes extranjeros- reservados para adultos.
En Granada, Ibiza o Canarias, cada vez se ofrecen más retiros y visitas históricas sin la molestia de los niños, algo que por ahora tiene éxito.
Explicación de los sociólogos
Los sociólogos mencionan dos fenómenos para explicar esta tendencia de excluir a los niños del espacio público: una gran permisividad con esos niños cuando arman jaleo en restaurantes y lugares públicos hasta altas horas de la noche, incluso en días de entre semana.
Por otro lado, el cuidado de los niños es deficiente e incluso se puede hablar de indiferencia hacia su suerte y sus necesidades, según se plantea.
Según apunta Martínez, esta tendencia no es inocua y sostiene que "limitar la presencia de niños en lugares como restaurantes, eventos culturales o espacios recreativos es anticonvencional e inconstitucional".
Según el sitio Expreso, de Ecuador, la experta explica que la Convención sobre los Derechos del Niño reconoce el derecho de los menores a ser escuchados y considerados en la sociedad. Para ella, "si no existen niños, si no los visibilizas, si no escuchas sus opiniones, si no construyes política alrededor de estas, ¿cómo los proteges?".
Un problema de la comunidad
Martínez alerta sobre el trasfondo del rechazo a la infancia afirmando que "esta tendencia comenzó respetando la autonomía de quienes eligen no tener hijos, pero ha degenerado en una visión que estigmatiza la presencia de niños".
Además, considera que el problema no es solo de los padres, sino de toda la comunidad. "Una desconexión social va en detrimento de su desarrollo... Desde esta visión adultocéntrica es 'no me molesten', 'quiero estar alejada del ruido', sin pensar todo lo que esto conlleva", afirma.
La experta explica que la Convención sobre los Derechos del Niño reconoce el derecho de los menores a ser escuchados y considerados en la sociedad. "Si no existen niños, si no los visibilizas, si no escuchas sus opiniones, si no construyes política alrededor de estas, ¿cómo los proteges?", cuestiona.
Martínez alerta sobre el trasfondo del rechazo a la infancia analizando que "esta tendencia comenzó respetando la autonomía de quienes eligen no tener hijos, pero ha degenerado en una visión que estigmatiza la presencia de niños".
Considera que el problema no es solo de los padres, sino de toda la comunidad. "Una desconexión social va en detrimento de su desarrollo... Desde esta visión adultocéntrica es 'no me molesten', 'quiero estar alejada del ruido', sin pensar todo lo que esto conlleva", afirma.

