Los 5 hábitos de conducción que disparan el consumo de combustible de tu auto
Te contamos cuáles son las prácticas más comunes al volante que están vaciando tu bolsillo, para que aprendas a corregirlas con una conducción eficiente.
Los expertos señalan que una conducción ineficiente puede incrementar el consumo de combustible hasta en un 20% o 30%. Por lo tanto, conocer y corregir estas prácticas es clave no solo para el bolsillo, sino también para el medio ambiente y la vida útil del automóvil.
A continuación, detallamos las costumbres más comunes que deberías evitar:
1. Aceleraciones y frenadas bruscas
El estilo de conducción conocido como "entrecortado" es uno de los mayores devoradores de combustible. Al acelerar de forma repentina, el motor inyecta más combustible para ganar potencia rápidamente.
De igual forma, una frenada brusca anula la energía cinética que se había gastado en generar velocidad.
La clave es la anticipación: mantener una distancia segura permite frenar con suavidad y evitar acelerones innecesarios. Si conducís a una velocidad constante y moderada (entre 50 y 80 km/h suele ser el rango de mayor eficiencia), tu motor funcionará en su punto óptimo.
2. El uso excesivo del aire acondicionado
El aire acondicionado es un gran aliado en días calurosos, pero su uso inmoderado puede incrementar el consumo de combustible hasta un 10%. El compresor del aire requiere potencia que se extrae directamente del motor.
Se recomienda usarlo con moderación y apagarlo en cuanto el habitáculo alcance una temperatura agradable. En trayectos urbanos y bajas velocidades, abrir ligeramente las ventanillas puede ser más eficiente.
Cada objeto innecesario que llevás en el maletero se traduce en esfuerzo adicional para el motor. Los expertos indican que por cada 50 kg de peso extra, el consumo puede subir alrededor de un 2%.
Imagen ilustrativa: web
Además, llevar cajas o bultos en el techo, incluso vacíos, aumenta la resistencia aerodinámica del vehículo, obligando al motor a trabajar más para mantener la velocidad, especialmente en carretera.
Aquí cabe otro consejo: despejá el maletero de objetos que no utilicés regularmente.
4. Dejar el motor en ralentí prolongado
La creencia de que calentar el motor por mucho tiempo o dejarlo encendido en detenciones cortas es beneficiosa está desactualizada.
Un auto moderno solo necesita unos segundos para lubricarse. Dejarlo encendido a velocidad mínima durante más de un minuto, por ejemplo, esperando a alguien o en un embotellamiento largo, es un gasto de combustible puro y sin sentido.
En esos casos es mejor apagar el motor si la detención será prolongada.
5. Neumáticos con presión incorrecta
Un aspecto que muchos conductores ignoran es la presión de las ruedas. Si los neumáticos están por debajo de la presión recomendada por el fabricante, la superficie de contacto con el pavimento es mayor, lo que incrementa la resistencia al rodamiento.
Imagen: archivo web
Este error técnico puede elevar el consumo de combustible hasta en un 5%, además de comprometer la seguridad y la vida útil de las llantas. Para evitarlo, es conveniente revisar la presión al menos una vez al mes.
Adoptar una conducción más suave, anticipada y mantener una velocidad constante no solo alarga los intervalos entre recargas de combustible, sino que también reduce el desgaste general del vehículo.
Una máxima que debes recordar siempre es que el mejor ahorro comienza en el pie derecho.