Particular método de reciclar residuos industriales en cuero ecológico
Dos diseñadoras lograron convertir el orujo de uva en un producto sustentable
Por Ciudadano.News
1 Octubre de 2025 - 18:10
1 Octubre de 2025 - 18:10
1 Octubre de 2025 / Ciudadano News / Empresas
Círculo Político dialogó con Analía Funes, licenciada en diseño textil, quien junto a Gabriela Negri, diseñadora industrial. Ambas socias fundadoras de Bio Eleven, decidieron enfocarse en los descartes propios de Mendoza, como el orujo de uva, el bagazo de tomate y la chala de ajo para reciclarlos apuntando a que existía una creciente tendencia de consumidores buscando alternativas sustentables.
La nota completa
La respuesta a este dilema ambiental y de mercado se cristalizó en la fórmula que bautizaron Bio Eleven, precisamente porque fue el intento número 11 el que finalmente resultó exitoso. A partir de 2022, el proyecto de investigación se puso en marcha. El resultado es un bio material sumamente similar al cuero, que destaca por ser totalmente sustentable, resistente y, lo más importante, 100% biodegradable.
El camino desde la investigación hasta la validación requirió apoyo institucional. Funes destaca que el material ha sido validado y certificado con la asistencia de INTI y Conicet, instituciones que proveen el equipamiento y la formación necesarios para avanzar.

El modelo de negocio de Bio Eleven se articula en dos vertientes principales. Por un lado, fabrican el bio material textil como un insumo (una lámina) para diseñadores y marcas. Este material ya se está comercializando y probando para desarrollar calzado, marroquinería, indumentaria y accesorios en colecciones de terceros.
Por otro lado, la compañía desarrolló su propia línea de productos llamada "Reviv". Esta línea, pensada para el packaging consciente, la gastronomía y el enoturismo, utiliza el bio cuero malbec, derivado del orujo de uva. El objetivo es darle circularidad al residuo, resinificándolo en productos para la propia industria vitivinícola, creando artículos como individuales, servilleteros, posa copas y merchandising.

La semana pasada marcó un hito crucial para el emprendimiento: la participación en un programa de capacitación y acompañamiento a emprendedores de todo el país, una plataforma que potencia proyectos con impacto económico y ambiental, y que permitirá a Bio Eleven adquirir la maquinaria necesaria para pasar a la siguiente etapa de escala, lo que posibilitará una producción industrializada.
Pese a los avances, el desafío persiste en la adopción del mercado. Si bien ya han comenzado a hacer envíos a todo el país, las fundadoras señalan que, al ser un material innovador, aún requieren de "esos primeros valientes" -bodegas y marcas- que se animen a reemplazar lo ya conocido por este producto que ofrece un gran aporte sustentable.

Emprender en Crisis con Propósito
El proyecto de Bio Eleven ha sido hasta ahora totalmente autogestionado. Analía Funes relató las dificultades de emprender en un contexto nacional de crisis, pero enfatizó la decisión de seguir adelante: "si nos detenemos solo a pensar en eso no nos arriesgaríamos nunca a emprender".
El equipo, actualmente conformado por cinco personas con expectativas de crecimiento, ha contado con la colaboración de personas que han confiado en el proyecto sin recibir una compensación económica inmediata, asumiendo el riesgo con la esperanza de impactar positivamente.