El balance anual de las ventas minoristas pymes en 2025 arroja una cifra que invita al optimismo moderado, pero esconde una realidad compleja para el comerciante. Según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el sector logró un crecimiento del 2,5% respecto al 2024. Este número positivo se explica exclusivamente por el impulso del primer cuatrimestre, donde se registraron subas interanuales de hasta el 25,5%, logrando compensar el declive posterior que marcó el resto del calendario.
El desplome de los últimos ocho meses
A pesar del cierre anual positivo, la "sensación térmica" en los mostradores es distinta. El crecimiento se interrumpió abruptamente en mayo y, desde entonces, el consumo no ha parado de caer. En diciembre, un mes clave por las fiestas, las ventas experimentaron una merma del 5,2% interanual. Los consumidores mantuvieron un comportamiento estrictamente racional, priorizando ofertas y bienes esenciales ante la evidente falta de poder adquisitivo.
El análisis por rubros confirma esta tendencia recesiva. Seis de los siete sectores relevados finalizaron diciembre con números rojos. Los sectores de Bazar y decoración (-15%) y Perfumería (-9,8%) fueron los más golpeados por la retracción. La única excepción fue el rubro de Ferretería y materiales de construcción, que logró un ligero avance del 0,8%.
Para el 2026, el panorama es de una cautela optimista. Si bien el 55% de los comerciantes describe un escenario de estabilidad, la inversión sigue frenada por los altos costos y la baja rentabilidad. El desafío para el nuevo año será transformar el alivio financiero que significó el aguinaldo en una reactivación genuina y sostenida de la demanda interna que permita romper la racha negativa actual.