El lunes, cuando fue el primer día de la apertura parcial del cepo cambiario que permitió a los ciudadanos de a pie comprar divisas, la demanda saltó a los 550 millones de dólares, pero la tendencia en días sucesivos rápidamente se desinfló, lo cual se tradujo también en la caída en las cotizaciones, según datos del Banco Central.
El primer día hubo una enorme demanda, situación que era esperable, y que incluso llevó a varias dificultades, como el el colapso de los sistemas de homebanking de varios bancos, y de acuerdo a las cifras oficiales, el 83% de las divisas adquiridas quedó en cajas de ahorro bancarias.
El stock de depósitos privados en moneda extranjera trepó rápidamente de US$ 29.048 a US$ 29.503 millones, y se abrieron miles de nuevas cajas de ahorro en la moneda norteamericana, incluso en billeteras virtuales y aplicaciones de inversiones.
A partir del martes la demanda bajó y el miércoles ya había caído un 70%. Esto significó una buena noticia también para el gobierno, que pudo frenar la sangría de divisas que había llevado al Banco Central (BCRA) a vender US$ 2.500 millones de sus reservas entre el 14 de marzo y el pasado viernes.
Por otra parte, y para tratar de retener los pesos, los bancos salieron a subir las tasas de interés, para tratar de reducir el volumen de desarme de colocaciones a plazo fijo.

