Superávit comercial en Argentina: crecen las importaciones y preocupa el empleo
Aunque el intercambio comercial dejó un saldo positivo de US$ 2.788 millones en el primer semestre de 2025, expertos advierten sobre la presión importadora y su impacto en la industria y el empleo nacional.
Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), Argentina concluyó los primeros seis meses del año con un superávit comercial de bienes de US$ 2.788 millones, una cifra alentadora a simple vista. Sin embargo, economistas advierten que el crecimiento de las importaciones podría amenazar la recuperación industrial y el empleo en el país.
En diálogo con Sin Verso (lunes a viernes de 9 a 12, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), Leonardo Park, economista e investigador de la Fundación Fundar, explicó los alcances del reciente informe: "El jueves pasado salió el último informe que describe cuánto la Argentina comercia, exporta e importa de bienes por el mundo y vemos un dato principal que es el saldo comercial que dio positivo: Argentina está exportando más de lo que está importando. En junio, el saldo comercial fue superavitario en 900 millones de dólares porque exportamos 7.300 millones de dólares contra 6.400 millones que importamos", detalló.
No obstante, al comparar los datos con el mismo período del año pasado, el saldo comercial acumulado refleja una fuerte caída: "El anterior habíamos acumulado en saldo positivo unos US$ 10.800 millones y este año es cuatro veces menos, US$ 2.800 millones", precisó Park.
Entre los factores que explican esta caída, el economista menciona el rebote económico tras la recesión de 2024, que reactivó el consumo y, con ello, las importaciones. A eso se suma un tipo de cambio real apreciado y las medidas de desregulación impulsadas por el Gobierno, que facilitaron el ingreso de productos del exterior.
"El aumento de la cantidad importada de diversos productos puede convertirse en un dato alarmante para la industria nacional, ya que genera una competencia directa con bienes importados más variados y a menor precio, lo que puede poner en riesgo tanto la producción local como el empleo asociado a ella", advirtió Park.
Frente a este escenario, Fundar analizó el impacto potencial del proceso de apertura comercial sobre el mercado laboral. El resultado del estudio es contundente: "Nuestras estimaciones dan que las nuevas importaciones pueden poner en riesgo hasta 430 mil empleos en todo el país, aproximadamente un 2,3% del empleo privado total", señaló Park.
El investigador también puso el foco en la necesidad de políticas de transición laboral: "Falta una política para acompañar a los trabajadores. Hay empresas que pueden cambiar su modelo de negocio y dejar de producir localmente para dedicarse a importar. Por ejemplo, la empresa Lumilagro anunció que iba a dejar de fabricar termos en el país para importarlos", comentó.
Otro punto crítico del análisis tiene que ver con la apreciación del tipo de cambio como instrumento de política económica. Según Park, el Gobierno lo ha utilizado como ancla para contener la inflación, pero esta estrategia ha generado efectos adversos para el sector transable, que engloba a las empresas exportadoras: "Usar el tipo de cambio para fines electorales puede afectar negativamente la productividad y competitividad de las empresas", subrayó.
En este contexto, Park propuso distinguir entre dos actores clave: las empresas, que pueden adaptar su negocio al nuevo entorno, y los trabajadores, que podrían quedar excluidos del mercado si no se los acompaña con políticas activas. "La pregunta es: ¿Qué hacemos con estos trabajadores si el plan es cambiar la matriz productiva de la economía?", concluyó.