El acercamiento comercial entre Argentina y Estados Unidos para la posible ampliación de la cuota de exportación de carne vacuna se vio empañado por una polémica declaración de la secretaria de Agricultura de la administración Trump, Brooke Rollins.
En una entrevista con una cadena de noticias, al ser consultada sobre las negociaciones la funcionaria afirmó que, si bien se está dialogando, la compra no sería de gran volumen y que Argentina "enfrenta un problema de fiebre aftosa".
La afirmación contradice de plano el estatus sanitario oficial de la Argentina. Si bien el país mantiene la vacunación preventiva en gran parte de su territorio (con excepción de la Patagonia, que es libre sin vacunación), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) reconoce a Argentina como país libre de fiebre aftosa, estatus logrado y sostenido con esfuerzo a lo largo de más de dos décadas.
La SRA responde con firmeza
La inmediata y más contundente respuesta provino del sector agropecuario. El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, salió al cruce de las declaraciones, calificándolas de inexactas y defendiendo la sanidad del rodeo nacional.
"Lamentamos profundamente la inexactitud de la funcionaria. Hace más de 20 años que la Argentina es libre de fiebre aftosa y mantenemos un sistema de vigilancia y vacunación reconocido a nivel mundial", afirmó Pino en declaraciones a la prensa.
El titular de la SRA subrayó que el país "es cuidadoso realmente con el tema y no queremos pasar por un momento como el que tuvimos hace un montón de años", en referencia a la crisis sanitaria que cerró mercados internacionales, incluyendo el estadounidense, hasta 2019.
"No tener la enfermedad y seguir vacunando de manera preventiva habla muy bien también de nosotros", sentenció, en un claro intento de llevar tranquilidad al sector y a los negociadores.
Intereses proteccionistas y expectativas comerciales
La crítica de la funcionaria estadounidense parece estar más alineada con la presión ejercida por sectores ganaderos locales de EE.UU., que ven con preocupación la posibilidad de que un aumento de la importación de carne argentina presione a la baja los precios internos.
Pese a este episodio de tensión, las negociaciones bilaterales continúan. La expectativa en el sector cárnico argentino se mantiene, ya que Estados Unidos es un mercado de alto valor para cortes premium.
Las autoridades argentinas están trabajando con sus pares del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) para garantizar los protocolos sanitarios y de trazabilidad, buscando asegurar un aumento de las exportaciones que, según las previsiones, podría triplicar el volumen actual.