El turismo internacional es una de las actividades que más divisas le demanda a cualquier país, además de las importaciones de insumos o de bienes terminados. En Argentina, se suma la particularidad de que la población utiliza dólar como forma de ahorro y el país tiene una deuda pública en monera extranjera (dólares) récord, que demanda una gran cantidad de divisas para hacerle frente.
Es así que, en este caso, el turismo emisivo encendió las alarmas de analistas y economistas tras conocerse que, en marzo pasado, la cantidad de argentinos que viajaron al exterior se duplicaron respecto al marzo del año pasado: 98,8% fue el impactante crecimiento.
El dato viene relacionado con la salida de dólares que acompaña a los viajeros, que principalmente visitan los países limítrofes con la intención de hacer compras, efecto del dólar "barato" que mantiene el Gobierno para bajar la inflación.
Ahora, con el nuevo crédito del FMI de 20.000 millones de dólares (de los cuales ya desembolsó 12.000 millones), esa política se ha profundizado, promoviendo aún más la salida de argentinos a comprar.
Datos duros de una tendencia insostenible
Durante marzo, las reservas del BCRA disminuyeron US$ 3.131 millones, concluyendo el mes en US$ 24.986 millones, antes de ser reforzadas por el arribo del nuevo préstamo del FMI.
Por décimo mes consecutivo, la cuenta corriente cambiaria cerró marzo con desequilibrio: registró un déficit de US$ 1.674 millones.
Los déficits de cuenta corriente fueron, a lo largo de la historia económica argentina, el talón de Aquiles de muchos planes económicos.
El rojo en la salida de divisas ya se consumió casi la totalidad del superávit conseguido en los primeros seis meses de la gestión de Javier Milei, de la mano de un shock de ajuste y recesión inducida.
Es que, hasta mayo del 2024, cuando el pago de importaciones estaba calendarizado y el tipo de cambio vigente era alto, se había acumulado un superávit de US$ 12.123 millones.
De allí en más, a raíz de los sucesivos saldos negativos que irrumpieron una vez que se fue normalizando el pago de importaciones y perdiendo competitividad cambiaria (dólar "barato"), se fueron US$ 11.655 millones.
Buena parte de esta salida de divisas se explica por el turismo emisivo.
Esa mirada podría agravarse ahora tras la salida del cepo cambiario para individuos, con un dólar que se ubica por debajo de los $1.200.
Cuando los argentinos con cierto poder adquisitivo perciben que la cotización del dólar es conveniente, sacan pasajes a Miami, Brasil o Chile, en la mayoría de los casos para hacer compras de indumentaria o artículos tecnológicos.
La contrapartida es que los turistas extranjeros que eligieron visitar Argentina en marzo fueron 24% menos que los que hicieron lo propio en el mismo mes del año pasado. La contra cara del dólar "barato" para argentinos es que, para los extranjeros, visitar el país se les hace muy caro.
Balanza en rojo
Desde hace 10 meses salen del país más dólares de los que entran, una ecuación que complica a Argentina, que tiene de hecho una economía bimonetaria, no alcanza a pagar su demanda de dólares (turismo, importaciones, ahorro y deuda) con exportaciones y registra un endeudamiento externo impactante.
También hubo déficit de US$ 456 millones en la cuenta de "Bienes" y US$ 425 millones por "ingresos primarios".
Parte de ello, ese desequilibrio lo representaron egresos netos por US$ 570 millones para hacer frente "a gastos por viajes, pasajes y otros consumos efectuados con tarjetas con proveedores no residentes".
El escenario podría ser peor si seis de cada diez argentinos no hubiesen elegido utilizar sus propios dólares en el banco para efectuar los pagos, y de esa forma ahorrarse los impuestos. Pero buena parte de esos pagos se hicieron con la compra de dólar MEP.
Otro factor que complica es que la cuenta financiera cambiaria también resultó deficitaria ese mes en US$1.892 millones.
Con información de NA

