El proyecto San Romeleo, impulsado por Arex Mining SA, representa una oportunidad para la producción local de cobre en Mendoza, una jurisdicción que, al igual que Argentina, actualmente no produce este mineral. Aunque la iniciativa puede parecer novedosa, el yacimiento se conoce y se investigó desde las décadas de 1960 y 1970.
Matías Bernardini, gerente de operaciones de Arex Mining SA, indicó que la particularidad de San Romeleo radica en su baja escala de explotación, lo que lo hace económicamente viable para la fabricación de sulfato de cobre. El yacimiento posee una concentración anómala de mineral, como calcantita, y permite obtener óxido de cobre a partir de la explotación. Este óxido es la materia prima que, con un paso simple posterior, se puede transformar en sulfato de cobre, ideal para la comercialización local.
El foco de la producción es la industria vitivinícola, ya que el sulfato de cobre es un fungicida natural contemplado incluso por la agricultura orgánica. Su aplicación es crítica entre septiembre y noviembre, cuando las lluvias propician el crecimiento de hongos que afectan a la vid.
Bernardini señaló que el objetivo es ofrecer una solución al mercado interno, ya que la disponibilidad del sulfato de cobre importado es a menudo baja o sus precios son erráticos en los momentos de mayor necesidad (como tras una lluvia primaveral). El proyecto de San Romeleo busca dar estabilidad y previsibilidad en el precio del sulfato a los productores locales. La calidad del producto está bien evaluada y, aunque el potencial de generación de cobre sea bajo para la industria metalífera, la cantidad que se producirá permitiría compensar una gran proporción de las importaciones a un precio muy competitivo.
A pesar de que el proyecto inicialmente operará a una escala muy pequeña o "artesanal" (pensando en trabajar una cantera con solo dos camiones al día), está diseñado para ser escalable dependiendo de la demanda y la exploración futura.
Actualmente, el proyecto se encuentra en el proceso de aprobación del informe de impacto ambiental y está próximo a una audiencia pública. De superar la audiencia y obtener la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) técnica, se requeriría una ratificación legislativa. Una vez cumplidos estos pasos, la planta, que es muy pequeña, podría instalarse y empezar a producir en un plazo de tres a seis meses. La vida útil estimada del proyecto en estas etapas iniciales es de 20 años.