El mercado financiero argentino vivió este jueves una rueda de contrastes extremos. Por un lado, el Gobierno logró mantener el riesgo país por debajo de los 500 puntos, una señal de confianza que los analistas vinculan con el respaldo político obtenido en las últimas elecciones y la acumulación de reservas.
Sin embargo, este clima de optimismo no alcanzó para rescatar a Bioceres, que protagonizó el derrumbe del día en Wall Street.
El riesgo país: firme bajo los 500 puntos
A pesar de que el indicador subió levemente un 1,7% para ubicarse en los 492 puntos básicos, la cifra sigue siendo motivo de festejo en los despachos oficiales. Haber perforado el techo de las 500 unidades —un nivel que el país no visitaba desde junio de 2018— abre la puerta para que la administración de Javier Milei busque refinanciar deuda en el exterior.
Este "viento a favor" se apoya también en la performance del Banco Central (BCRA), que en lo que va de enero ya sumó u$s 1.100 millones a sus reservas, brindando una mayor previsibilidad cambiaria.
El desplome de Bioceres: ¿Qué pasó en Nueva York?
La contracara de la jornada fue la empresa biotecnológica fundada en Rosario. Sus activos en Wall Street (ADRs) se hundieron cerca de un 11% tras conocerse un fallo adverso de la Corte de Nueva York.
La caída se debe a la pérdida de control de los activos de ProFarm Group en Estados Unidos. Un grupo de acreedores logró ejecutar judicialmente subsidiarias clave de la unidad tecnológica del grupo, luego de que Bioceres no lograra un acuerdo tras el default declarado a mediados de 2025. Este revés profundiza la crisis de la compañía, que ya se encuentra en concurso preventivo de acreedores en Argentina.
Merval en rojo y balance de bonos
En la plaza local, el índice S&P Merval retrocedió un 0,6%, afectado por la toma de ganancias tras varias ruedas alcistas. Las acciones con mayores pérdidas fueron:
- Comercial del Plata (-3,3%)
- Banco BBVA (-2,9%)
- Metrogas (-2,7%)
En contraste, empresas como Telecom (+3%) e YPF (+1,6%) lograron cerrar en verde, demostrando que el interés de los inversores sigue presente en sectores estratégicos como energía y telecomunicaciones.
