Octubre ha marcado un nivel de dolarización que ya puede considerarse un récord en el mercado argentino, impulsado por una intensa "tensión cambiaria". Esta dinámica se da a pesar del respaldo histórico otorgado por el Tesoro de los Estados Unidos, que incluye la intervención directa en el mercado de cambios.
La City, en alerta, observa cómo la presión sobre el tipo de cambio se intensifica. Esta presión es el resultado directo de parte de desconfianza, pero también, falta de expectativas sobre lo que venga después del próximo domingo" de elecciones.
El mercado está convencido de que, tras los comicios, vendrán modificaciones en el régimen cambiario, y la dolarización se potencia con el correr de las jornadas.
Las cifras de la huida: US$6.000 millones retirados
Las cuentas bancarias reflejan de manera elocuente esta masiva corriente dolarizadora:
- Depósitos en pesos desplomados: Desde principios de mes hasta el 15 de octubre (último dato disponible), los depósitos bancarios del sector privado (que incluyen empresas e individuos) cayeron desde $100,5 billones a $92,07 billones.
- La salida neta: Esta baja alcanzó los $8,43 billones en apenas dos semanas, representando un 8,4% del total de depósitos del sector privado.
- Equivalencia en dólares: Al tipo de cambio promedio de la última quincena (alrededor de $1.400), ese monto retirado equivale a unos US$6.000 millones.
El economista Amílcar Collante señaló que esta dolarización da cuenta de una "enorme caída en la demanda de pesos. Nadie los quiere".
El destino final: ¿el colchón o el exterior?
La pregunta central que se hacen los analistas es dónde terminan esos miles de millones de dólares que el público retira de sus cuentas en pesos.
Aunque los depósitos bancarios del sector privado en dólares sí crecieron (pasaron de US$33.852 millones a US$35.061 millones), este aumento fue de apenas US$1.209 millones.
La diferencia entre la cantidad total de pesos dolarizados (US$6.000 millones) y lo que efectivamente ingresó a las cuentas bancarias en dólares es de unos US$4.700 millones.
La conclusión del mercado es que lo más probable es que ese volumen haya ido "al colchón o bien a cuentas en el extranjero".
La incertidumbre como motor
La decisión de miles de argentinos de retirar el capital del sistema formal se explica por el temor al resultado electoral. "Todos buscan una cobertura ante el desenlace del resultado electoral. La incertidumbre es total", afirma el economista Collante.
Esta presión cambiaria se produce a pesar de los esfuerzos oficiales por calmar las aguas:
- Medidas insuficientes: La futura recompra de la deuda en dólares y el swap por US$20.000 millones a cargo del Tesoro estadounidense no lograron colmar las expectativas de los inversores.
- Efecto agotado: El conocido "efecto Bessent" (en referencia a Scott Bessent, Secretario del Tesoro de EE. UU.) se agotó en la recta final de la campaña, llevando al dólar a tocar nuevamente el techo de la banda de flotación.
- Presión sobre el paralelo: En este contexto de nerviosismo, los dólares paralelos alcanzan niveles históricos. El Contado Con Liqui (CCL), la referencia para sacar divisas del país, ya llegó a cotizar a $1.613, un valor que muchos analistas consideran el "buen referente" para estimar el tipo de cambio post-electoral.
Los analistas concuerdan en que, para aquellos perfiles que buscan "llegar al domingo con tranquilidad", la estrategia predominante es dolarizar parte de la cartera y mantener los activos líquidos, esperando que el resultado electoral despeje el panorama económico.

