De acuerdo con el último informe técnico del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la suma total de ingresos de la población en Argentina ascendió a $19.014.903 millones. Esto representa un incremento nominal del 54,2% respecto al mismo periodo del año anterior.
El ingreso promedio per cápita se situó en 634.451, aunque la mediana —el valor que divide a la población en dos partes iguales— fue significativamente menor, alcanzando los 463.333. Por su parte, el ingreso individual promedio para el 62,8% de la población que percibe algún tipo de entrada de dinero fue de $993.771.
La brecha entre los que más y menos tienen
La segmentación por estratos sociales revela la profunda disparidad en la distribución de la riqueza:
• Estrato bajo (deciles 1 a 4): El ingreso promedio es de $332.944.
• Estrato medio (deciles 5 a 8): Perciben un promedio de $924.657.
• Estrato alto (deciles 9 y 10): Los ingresos promedian los $2.454.275.
A pesar de estas cifras, el Coeficiente de Gini —indicador clave que mide la desigualdad, donde 0 es igualdad total y 1 es desigualdad máxima— mostró una mejora. El índice se situó en 0,431, lo que representa una leve disminución comparado con el 0,435 registrado en el tercer trimestre de 2024. Asimismo, la brecha de ingresos entre el decil más alto y el más bajo se redujo a 13 veces, un punto menos que el año anterior.
Género y mercado laboral
Uno de los puntos más críticos del informe es la brecha de género. Los varones percibieron un ingreso promedio de 1.153.171, mientras que las mujeres alcanzaron los 838.924, lo que evidencia una brecha del 27,2%.
En el ámbito laboral, la calidad del empleo también define la capacidad de ingresos:
1. Asalariados con descuento jubilatorio: Perciben en promedio $1.181.649.
2. Asalariados sin descuento jubilatorio: Sus ingresos caen drásticamente a un promedio de $571.607, aunque este sector mostró un crecimiento interanual del 70,7%, superior al sector formal.
Dependencia y composición del hogar
El estudio destaca que los ingresos laborales representan la mayor parte del sustento de los hogares (78,2%). Sin embargo, en los hogares más vulnerables (primer decil), los ingresos no laborales (como ayudas estatales o jubilaciones) tienen un peso determinante del 60,1%.
Además, la relación de dependencia es mayor en los sectores bajos: en el decil 1 hay 257 personas no ocupadas por cada 100 ocupadas, mientras que en el decil 10 esa relación es de solo 43 por cada 100.

