A la par del optimismo gubernamental por algunos vectores económicos y financieros, la corrosión del empleo y los salarios aparecen en la industria con resultantes negativos y severos a un mes de finalizar el año.
Desde la asunción de Javier Milei como presidente hasta agosto, la actividad fabril registró la merma de 38.532 puestos de trabajo, de acuerdo con los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). La estadística se agrava para llegar a 126.050 puestos si se agregan los rubros minería y construcción.
Un informe complementa datos señalando que 879 empresas manufactureras dejaron de producir. Ese guarismo alcanza las 2.333 empleadoras si se suman los rubros de la extracción de minerales y de construcción. En este caso, la paralización casi total de la obra pública fue clave.
Esos números fueron publicados en el informe del Centro de Economía Política (CEPA) y la Confederación Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA).
El foro de análisis agrupa a las principales organizaciones fabriles del país, donde se incluyen la UOM, Smata y otras. Dentro de la situación actual y en comparación con el inicio de la gestión libertaria, el 86,6% de los sindicatos refleja un deterioro en sus condiciones respecto a noviembre del 2023, mientras que solo el 10% manifiesta encontrarse igual que el año pasado y apenas el 3,3% asume una leve mejoría.
Tal cual lo han señalado los centros de análisis de la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma, el fenómeno se profundiza en un contexto de recesión, donde las políticas impulsadas por el Gobierno para bajar la inflación (congelar la economía) han impactado negativamente en la mayoría de los sectores consultados.
Presente y expectativas
En cuanto a las expectativas para el corto y mediano plazo, apenas un 6,7% de los sindicatos señala la posibilidad de una leve recuperación, lo cual evidencia un clima de perspectivas negativas.
El informe analiza la situación industrial a partir de tres ejes: actividad y expectativas futuras; ventas, producción y capacidad instalada; y mundo del trabajo: paritarias y condiciones de trabajo.
Respecto a ventas, producción y capacidad instalada, el análisis de indicadores productivos refleja un escenario complejo. El 69,2% de los sindicatos considera que las ventas bajaron en el último trimestre y sólo el 3,8% que mejoraron.
A la par se revela la producción donde el 76% indica bajas en el mismo período. Para los turnos de labor en cuanto a la productividad, el 62,9% manifestó una reducción en el último trimestre. Sobre la capacidad instalada, el 92% de las entidades sindicales declaró que se mantiene igual o desmejoró desde el mandato de Milei.
En simultáneo, los rubros costos laborales y cumplimiento de salarios en las compañías, un tercio de las empresas (33,4%) admitió que sigue teniendo problemas para pagar los sueldos a los trabajadores. La proyección de los efectos de la normativa de la gestión libertaria en materia laboral enmarca que el 70% de los sindicatos espera un impacto negativo sobre su sector de actividad, mientras que sólo 3,3% confía en una mejora.
Sobre discusión paritaria propiamente dicha, el 79,3% indicó que los acuerdos no se homologan en tiempo y forma. Y dentro de ese segmento el 82,8% de los gremios considera que el vínculo con el Gobierno, a través de la secretaría de Trabajo, es malo o regular.
Sólo el 3,4% de los sindicatos considera que las condiciones laborales de los Convenios Colectivos de Trabajo mejoraron; el 34,5% señala que ese plano empeoró.
Siguiendo con la estadística negativa, el 60,7% dan cuenta de despidos respecto del trimestre anterior. El ajuste incluye también la reducción de horas extras, suspensiones, retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas.
Para lo descrito y en cuanto a documentos que también revelaron la delicada situación fabril en el país, vale consignar lo expresado semanas atrás por el Foro de Economía y Trabajo (FEYT) para reseñar la coyuntura.
"Estamos a las puertas de un colapso industrial, miles de trabajadores ya perdieron su empleo y muchos más están en riesgo de perderlo". El estamento conformado por especialistas e investigadores remarcó una concepción que abarcó más allá de la economía. "Hay sectores políticos que no están viendo la gravedad de la crisis, y los tiempos de los trabajadores y las pymes no son los de la política ni del calendario electoral: esperan respuestas ya", suscribieron en un informe publicado por este diario.
Todo esto en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno nacional y la Unión Industrial Argentina, UIA, que esta semana realizó su 30ª Conferencia Industrial con el desplante del Ejecutivo como dato destacado en pleno avance de una llamativa política de promoción de importaciones por parte del Ministerio de Economía.
Con información de BAE