El gobierno y las empresas de mediciones coinciden en que la inflación continúa en descenso, mientras que los consumidores se siguen preguntando qué productos bajan en las góndolas, más allá de las ofertas con que las grandes cadenas de ventas minoristas buscan clientes generan la percepción de que hay cosas más baratas.
María Castiglioni, economista, directora de C&T Asesores Económicos, analizó el momento en diálogo con Círculo Político (Lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7 y Ciudadano.News Radio), donde destacó: "En procesos de alta inflación, una de las principales consecuencias es la dispersión de precios, un mismo producto puede estar a precios muy diferentes en distintos lugares, incluso cercanos o hasta en el mismo lugar porque uno pierde referencia. Es un proceso que Argentina viene hace mucho transitando, que se agravó muchísimo sobre la segunda parte del año pasado sobre todo pero que ya viene a tasas muy altas y que se está en un proceso de corrección pero obviamente todavía la inflación sigue siendo alta y es un proceso que tampoco es tan lineal y lleva pocos meses".
En cuanto a los que muestran estacionalidad, precisó: "productos como frutas y verduras tienen mucha volatilidad habitualmente, que tienen que ver con el ciclo productivo, las ofertas que van llegando, porque es un producto perecedero, y a veces sufre por granizo, por lluvia, y hay comportamiento dispar; frutas esta semana se está recuperando pero después de haber bajado, esto en general. Las verduras en nuestro relevamiento siguen por debajo de lo que era el mes pasado", marcando un producto que empujaría hacia la baja.
"Efectivamente la inflación está desacelerando, esta vez sin controles de precios, ni cupos, ni precios máximos", añadió la economista, sumando que "incluso acompañado de un proceso que se llama corrección de precios relativos; se liberaron, se empezaron a corregir precios y servicios que venían muy atrasados, empezando por los servicios públicos, pero también salud y educación, las prepagas y la educación privada, que venían reguladas por el gobierno y en algunos casos en los cuatro años de Alberto Fernández habían aumentado muy por debajo de la inflación", lo que "había generado problemas incluso deterioro en la calidad del servicio, y obviamente en el Gran Buenos Aires la distorsión de los precios de energía y transporte era mucho más grande que en el resto del país, y eso se está corrigiendo en buena medida".
"En este contexto, la inflación está bajando y lleva varios meses en torno al 4%, en septiembre fue 3,5% y en el relevamiento que tenemos cerrado, hoy la inflación está corriendo en torno al 2,9% las últimas cuatro semanas contra las cuatro anteriores, nuestro pronóstico es que este podría ser el número con el que cierre octubre, podría ser un poquito menos de 2,9% o rondando el 3% pero es un dato muy positivo que configura un proceso que continúa de desaceleración de la inflación", reafirmó Castiglioni.
Cero es igual a 2,5
Los dichos del Presidente sobre lo que él considera eliminar la inflación contienen una pequeña trama, o bien la consideración de que cero no es cero estrictamente: "A qué se refiere el presidente con un excedente del 1%: él dijo que el programa económico genera como una inflación de base de 2,5% aproximadamente mensual, que es la suma del ritmo al que devalúa el tipo de cambio oficial más un 0,5% aproximadamente, que es un poco menos de la inflación internacional; nuestra inflación debería converger al 2,5% como para que esa brecha en vez de ser uno sea cero, y esto es así porque Argentina no tiene moneda", explicó la economista. "Hasta el año pasado con la disparada de la inflación nadie se quería quedar con un peso argentino, lo cambiábamos por lo que fuera, por dólar oficial o por comprar productos no perecederos; o pagar un recital, un viaje, la huida del peso ocurrió, entonces hemos perdido el peso como referencia para la mayoría de los precios".
"La situación general cuando uno mira la macro, después de unos primeros meses y fin del año pasado muy complicados, porque la disparada de la inflación llevó los precios muy por delante de los salarios, que ya venían muy atrasados, lo mismo las jubilaciones, producto de que estamos en un proceso de que ya lleva mucho tiempo de una economía estancada y lo que producimos o generamos por habitantes viene en caída libre. Esto explica por qué la gente viene perdiendo contra la inflación en sus ingresos y por lo tanto, está cada vez peor", añadió, pero a la vez advirtió que "Cuando uno mira la macro, abril, mayo, junio han sido los peores meses, y de la mano de la desaceleración de la inflación y de la reapertura de paritaria, correcciones de algunos precios mensualmente estamos viendo una recuperación de los salarios".
"Ahora, los niveles de los ingresos siguen siendo muy bajos y esto explica por qué todavía está costando mucho y otro tema, tiene que ver con la actividad económica, es decir, cómo viene la demanda de la Argentina y los factores de la producción y vemos un comportamiento que costó más recuperar, recién a partir de julio se ve una mejoría; salvo algunos sectores que están creciendo como la minería, el agro, todos los demás venían más castigados, se está empezando a ver desde julio alguna recuperación más marcada a nivel mensual y es desparejo, por lo tanto, a nivel agregado deberíamos ver en los próximos meses una mejora progresiva".
Salida del cepo
"Cuando uno mira lo monetario, el Banco Central no está emitiendo pesos, producto de que no hay un gobierno que tenga déficit y esté pidiendo pesos; todo lo contrario, el superávit que acumula lo que hace es ir retirando pesos de la economía y, los pesos que había emitido los años anteriores para retirar parte de la emisión original, o sea, la emisión primero y luego los retiró y los tenía en los pasivos del Banco Central, lo ha ido corrigiendo en estos meses de diferentes maneras para tratar de que no haya pesos guardados, que eventualmente si liberas el cepo vayan todos corriendo a comprar dólares", explicó la economista, para sostener que se estaría mucho más cerca de una salida menos traumática de las restricciones cambiarias.
"El cepo, así como fue una traba para pasar de pesos a dólares, también es un impedimento o un desincentivo a que entren dólares a la economía, sobre todo obras de inversiones reales. Eso desincentiva, por eso hay tanta presión para salir del cepo, que obviamente es una anomalía", precisó, y luego fue a un punto central: "hay varios indicadores directos e indirectos que nos permitirían ver si efectivamente en los mercados sobran los pesos en la economía que pudieran eventualmente ir corriendo al dólar, y ahí están los flujos y los stocks de nuestra moneda, y también los dólares pendientes por mandar afuera. Por eso se trató de resolver esos entre 30 y 40 mil millones de dólares de deuda acumulada en exceso de importadores, de empresas argentinas que habían importado, que tenían autorización para importar, que querían pagar, tenían los pesos para pagar al tipo de cambio oficial y no se los entregó el Banco Central", recordando la maniobra de Massa cuando era ministro. "Ahora está prácticamente resuelto, las pymes ya pudieron pagar, entonces, estamos cerca de la salida de cepo, el propio gobierno lo plantea y pone como varios indicadores cualitativos ligados a esto que comenté como para minimizar el riesgo de que haya un salto cambiario".
"Argentina en este momento tiene superávit comercial muy grande en la parte de bienes, y la perspectiva de un aumento muy fuerte de las exportaciones de la mano de que al agro se le agrega un balance positivo cada vez más grande del sector energético", completó para sostener la proximidad de la salida del cepo.


