En una nueva muestra de reorganización dentro del Gabinete económico, el Gobierno confirmó la salida de Marcos Ayerra de la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa, Emprendedores y Economía del Conocimiento, y de Esteban Marzorati, quien se desempeñaba como secretario de Industria y Comercio. A partir de ahora, ambas áreas pasarán a ser absorbidas por la Secretaría de Coordinación de Producción, que dirige Pablo Lavigne, hombre de máxima confianza del ministro de Economía, Luis Caputo.
La decisión marca un nuevo capítulo en la estrategia de centralización de funciones dentro del Ministerio de Economía, una jugada que, aunque justificada internamente como una medida de "eficiencia y orden", genera preocupación creciente entre los actores productivos.
Marcelo Fernández, presidente de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA), advirtió que este movimiento implica una degradación en el rango institucional de las políticas para el sector. En diálogo con Sin Verso (lunes a viernes, de 9 a 12, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), Fernández planteó: "La salida de un funcionario es potestad del Gobierno. Pero lo que realmente preocupa es que la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa, creada en los '90 y que llegó a depender del Presidente, ahora pasaría a ser una Dirección. Eso le quita peso político y capacidad de gestión".
En términos prácticos, el nuevo esquema implicaría que los reclamos del sector PyME deberán atravesar una larga cadena burocrática antes de llegar a niveles de decisión: desde un director, pasando por un subsecretario, un secretario, un jefe de gabinete, hasta el propio ministro.
En un contexto de fuerte recesión, alta inflación y ajuste del gasto público, el empresariado ve con alarma los recortes institucionales. Fernández destacó que se vive "un momento complicado y complejo" en el que el sector productivo debe debatir su futuro. "Todos tenemos que discutir hacia dónde queremos ir, cómo vamos a competir en el mercado local, especialmente en un contexto donde se ha tomado a la industria y al comercio como variables de ajuste", apuntó.
Además, hizo foco en el impacto del consumo digital sobre el comercio tradicional. "Se hicieron 300 mil operaciones de e-commerce: gente que no fue al local de su barrio, compró desde su casa y recibió el producto. Eso también afecta la sostenibilidad del comercio físico", agregó.
Desde CGERA alertan que la degradación de las áreas específicas para PyMEs y comercio podría debilitar la representación institucional de miles de empresas que constituyen el tejido económico nacional. "Una Dirección no tiene la fuerza ni la energía para discutir los problemas que podemos llevar. Es una señal política que nos preocupa", sentenció Fernández.
A pesar del recambio de nombres y estructuras, la incertidumbre no pasa solo por quién ocupa los cargos, sino por el modelo de desarrollo productivo que el Gobierno impulsa: uno basado en la apertura del mercado, el achicamiento del Estado y una menor intervención en la economía real.

