Tras el largo tiempo de desaceleración de la inflación, principal argumento electoral del Gobierno, el nuevo escenario de suba de dólar y tasas despierta incertidumbre sobre su traslación a precios, y la pregunta concreta de cómo impactará en agosto en el índice que confecciona el Indec, tema que se abordó en Círculo Político (lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7, Ciudadano_News en Twitch).
Lorenzo Sigaut Gravina, economista y director de Análisis Macroeconómico de la consultora Equilibra, destacó: "Sabíamos que después del pico de liquidación de la cosecha gruesa, de la entrada de agrodivisas que se da en general entre abril y julio, baja significativamente, e iba a venir un período más complejo", remarcó, al tiempo que recordó que en tiempo de elecciones históricamente cuando no había cepo crecía la dolarización.
"Todo esto que de alguna manera esperábamos para los meses previos a la elección se adelantó a julio, y hoy y ayer vimos una escalada muy fuerte que todavía no se detiene, en parte también porque este esquema no le permite comprar al Banco Central hasta que llegue al techo de la banda cambiaria", explicó el economista, agregando que "los instrumentos que tiene son más acotados, subir tasa de interés o vender dólar futuro a precio subsidiado, que tampoco es bueno porque cuando cierra el mes y vendió muchos contratos a 1.250, y después termina como está hoy en 1.350 el tipo de cambio oficial, tiene que poner la diferencia en pesos el Banco Central".
"Sabíamos que el gobierno venía de alguna manera logrando moderar las presiones cambiarias, se ha quedado justo en la recta final a las elecciones sin muchos instrumentos, y es lo que hace que hoy el dólar esté buscando el techo de la banda", resumió.
Traslado a precios
De todos modos, Sigaut Gravina remarcó un caso distinto que se está dando, al destacar: "la particularidad es que por lo menos hasta los últimos días de julio que empezó una escalada adicional del dólar el traslado a precios, que siempre en la Argentina es significativo, es que estuvo brillando por su ausencia o fue muy bajo", aunque aclaró: "esto no quita que en algún momento se despierte la inflación, la estimación de julio nos da en torno al 2%, una mínima aceleración".
También hizo hincapié en la magnitud del movimiento del dólar: "La suba del tipo de cambio a lo largo de julio es significativa, alrededor del 9%. Más si uno lo toma entre puntos, es decir, los últimos datos entre 31 de julio y el 31 de junio, pero insisto, por ahora la gran sorpresa es que ha sido muy bajo el traslado de la suba del tipo de cambio a precios", y en virtud de ello pronosticó: "puede ser que ya en agosto petroleras tengan que subir el precio de la nafta, que todas estas subas que se acumularon en estas semanas se empiecen a notar más claro, y efectivamente el tipo de cambio real ha corregido buena parte del atraso cambiario que se presentaba, sobre todo antes del acuerdo con FMI".
Intervención o no
A la hora de analizar la política cambiaria del Gobierno, el economista marcó que "No existe en casi ningún lugar del mundo la libre flotación irrestricta, siempre hay un grado de intervención. Cuando había presiones cambiarias el Banco Central vendía reservas y con eso contenía el valor de tipo de cambio oficial, eso ya no se puede hacer, salvo que el tipo de cambio llegue al techo de la banda que ahí el propio FMI de manera alguna te habilita a que uses los desembolsos que ellos te dieron".
Esta situación entonces achica bastante la caja de herramientas de Economía. "Se están por aprobar 2 mil millones adicionales, eso sí lo vas a poder usar, pero en el techo de la banda, que arrancó en 1.400 y ya está alrededor de 1.450; hasta que no llegué ahí se pierde una herramienta para contener en el corto plazo el tipo de cambio oficial que es importante, que es el Banco Central vendiendo reservas, pero también está bien que no se sigan vendiendo reservas porque hay muy pocas".
La última pregunta fue si este 9% que viene subiendo a lo largo de julio corrige el atraso, y en consecuencia este valor es real y sofoca las tensiones. "Se supone que corrige por lo menos buena parte del atraso cambiario, no sé si todo, y no sé si alcanza", aclaró el economista.
"Desde la instrumentación del acuerdo con el fondo, el nuevo esquema cambiario, el tipo de cambio real de ha depreciado, se ha vuelto más competitivo en más de 15%. Si había un atraso, el Fondo hablaba entre 15% y 25%, 15% ya se corrigió, puede faltar un 10%, un 20% tal vez", agregó Sigaut Gravina, destacando que "una parte importante de la apreciación cambiaria se ha resuelto sin demasiado trauma, porque al no generarse mucho la inflación ha sido una corrección, no digo virtuosa, porque una corrección cambiaria algún costo te genera, puede ser recesivo en el segundo semestre, pero sin una aceleración en la inflación importante".
Y el meollo del asunto es que lo que ocurrió "te permite pensar y decir ya el gobierno o el mercado hizo una buena parte de la corrección cambiaria sin necesariamente una crisis. En el pasado todos los meses el riesgo era que se atrase el tipo de cambio y después salte por los aires, una inflación muy fuerte, mucha recesión. Hoy estamos viendo que se corrige una buena parte del atraso cambiario sin mayor aceleración en la inflación".
Hay si, "fuerzas recesivas que empiezan a operar, sobre todo en el segundo semestre pero sin un fogonazo inflacionario o una crisis significativa", completó Sigaut Savina.


