La Administración del gobierno de Javier Milei ha dado un paso decisivo en la normalización de las relaciones financieras internacionales.
Este lunes, Argentina cumplió con el compromiso de abonar aproximadamente US$ 878 millones correspondientes a los cargos del primer trimestre del año.
Lo disruptivo de esta operación no es solo la puntualidad, sino la eficiencia técnica: se decidió pagar intereses al FMI con DEG (Derechos Especiales de Giro), evitando así el drenaje de dólares físicos de las arcas del Banco Central.
El ministro de Economía, Luis Caputo, fue el encargado de explicar a través de un postero en X la arquitectura de este movimiento que garantiza la paz cambiaria.
En la red social, el titular de Hacienda señaló: "Tenemos que pagar los intereses al FMI, que no se pagan con dólares sino con DEG. Hay que comprarlos. Entonces, se lo compramos al vendedor de DEG, el Tesoro de Estados Unidos. Es una operación común que se hace a precio de mercado".
Estas palabras subrayan una transición hacia una "normalidad" financiera donde el país recupera el crédito y la confianza de los principales actores globales, como el Tesoro estadounidense liderado por Scott Bessent.
Impacto en la confianza inversora al pagar intereses al FMI con DEG
La decisión de utilizar esta vía de financiamiento no es casual; responde a un plan de optimización de activos.
Al adquirir los DEG directamente a Washington, el Gobierno evita presionar el mercado de cambios local, manteniendo la estabilidad que ha permitido la baja sostenida de la inflación.
"Esta es una operación puramente técnica que refleja la excelente relación que hemos reconstruido con los organismos internacionales", explicaron fuentes oficiales, enfatizando que este mecanismo permite honrar las deudas sin sacrificar el crecimiento económico ni la recuperación de las reservas internacionales.
Este esquema de pagar intereses al FMI con DEG posiciona a la Argentina como un deudor ejemplar en el cumplimiento de sus metas, alejando definitivamente los fantasmas del default técnico.
La gestión actual logra, mediante estas triangulaciones, que el peso de la deuda sea administrable mientras se avanza en las reformas estructurales necesarias.
Lejos de la improvisación de gestiones anteriores, el uso de estos activos específicos demuestra que el país cuenta hoy con las herramientas y las alianzas necesarias para transitar su programa financiero con total previsibilidad y solidez.

