Por el efecto dólar "barato", anticipan boom de argentinos en el verano europeo
El Gobierno mantiene un tipo de cambio apreciado, que dispara las importaciones, la salida de dólares por turismo y por ganancias de empresas extranjeras, mientras que el BCRA no acumula reservas.
La política de dólar "barato" del Gobierno nacional, que mantiene a raya a fuerza de blanqueos, deuda y nuevo crédito con el FMI, tiene una consecuencia que cada vez preocupa a más sectores: el de la cuenta de turismo, con miles de argentinos viajando al exterior aprovechando la apreciación cambiaria.
Así, los pasajes aéreos son más baratos que en el país, y alojamiento, comidas, transporte y compras más accesibles en el exterior, así como una mayor posibilidad de viajar más lejos o extender la duración del viaje. "Plata dulce", dicen quienes ya anticipan un boom de argentinos en Miami por el Mundial de Clubes durante los primeros días de junio y récord de turistas en el verano europeo, dos destinos habitualmente considerados caros.
El efecto artificial del dólar "barato"
Es que cuando la moneda de un país gana valor frente a otras, implica que con la misma suma de dinero local se pueden adquirir más bienes y servicios en el exterior. De acuerdo con los últimos datos que aportó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en el primer cuatrimestre de 2025 Argentina registró un déficit de turismo sin precedentes, en términos de cantidad de personas. En un contexto de considerable apreciación del peso, que deja al país demasiado caro en dólares y lo abarata en comparación con el resto del mundo.
Según informó el INDEC, entre enero y abril casi 6 millones de personas (5.957.800) viajaron al exterior, lo cual implicó un salto del 68,4% respecto del mismo período de 2024 y un récord histórico. En paralelo, 2.065.300 extranjeros visitaron suelo argentino. La cifra marca un retroceso anual del 21,4% y es la más baja de la última década, si se excluyen los años de la pandemia.
Los números se conocieron mientras el precio del dólar tocó su nivel más bajo desde 2001, si se comparan los valores registrados por el Banco Central (BCRA) para el tipo de cambio real multilateral promedio de todos los primeros cuatrimestres. Cabe recordar que otros momentos con gran déficit de turismo (comienzos de los 80, la Convertibilidad, 2014-15 y 2017-18), coincidieron con períodos de atraso cambiario, con escasa sostenibilidad a largo plazo.
En abril, el turismo emisivo aumentó 24% interanual, lo que significó una desaceleración del incremento respecto de los meses previos. Por su parte, el turismo receptivo se contrajo 8,3%, también una cifra más acotada que las anteriores.
En ese contexto, Brasil se ubica como el destino más elegido por los argentinos, y el de mayor crecimiento. El 77% del turismo emisivo en el cuarto mes del año se dirigió a los países limítrofes: los principales destinos fueron el gigante sudamericano, con 26,8%; Chile, con 24,6%; y Paraguay, con 11,5%. En términos de variaciones anuales, las más elevadas las arrojaron los viajes a Brasil (59,1%), Resto de América (46,8%) y Chile (24,3%), mientras que solo cayeron los viajes hacia Uruguay.
También en abril, la cuenta "Servicios" del balance cambiario que dio a conocer el BCRA cerró con un déficit de US$ 1.161 millones, un resultado más negativo que el del mismo mes del año anterior, cuando la cifra fue de US$ 978 millones. El mayor peso en este rojo lo tuvo el rubro "Viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta", con salidas netas por US$ 863 millones. Esta categoría incluye gastos turísticos en el exterior y compras realizadas con tarjetas emitidas en territorio argentino, incluso si no están vinculadas a un viaje.
Al boom de argentinos en Miami durante todo el año y con un pico importante en los primeros días de junio por el Mundial de Clubes, se le suman los turistas nacionales que viajan a Europa sin importar la fecha y que buscan escapar del invierno en el verano europeo.
El turismo emisivo muestra una marcada inclinación hacia destinos internacionales, con Europa como punta de lanza de esas preferencias. Este continente concentra cerca del 50% de las compras de pasajes realizadas en los últimos días. Dentro de Europa, España se consolida como el destino más elegido, ya sea como punto final del viaje o como escala principal en los itinerarios.
El dólar electoral y sus consecuencias
Para el economista Federico Glustein, los primeros efectos que ya se ciernen sobre la economía del dólar "barato" es la importación de productos del exterior.
"Uno de los fenómenos más evidentes del actual esquema económico es el fuerte aumento en la importación de bienes, con casos llamativos como el ingreso de asado desde Brasil", desliza Glustein. Y es que esto, combinado con una inflación local elevada, expone precios internos significativamente más altos que en otras economías, y deja al descubierto las debilidades de un modelo sostenido por un tipo de cambio artificialmente bajo.
Al mismo tiempo, Glustein opina que este modelo se profundizó el giro de dividendos al exterior, impulsado por la flexibilización de restricciones cambiarias no como algo malo, sino que tiene un impacto directo en la capacidad del Banco Central para acumular reservas: el talón de Aquiles del esquema económico para la city.
A esto se suma el creciente déficit en la balanza de turismo: "Por el encarecimiento del consumo interno, muchos argentinos priorizan viajar al exterior, lo que intensifica la salida de divisas y refuerza la presión sobre las reservas internacionales", asevera Glustein.
Y advierte: este esquema de dólar "barato", con intervenciones como la venta de futuros para mantener la cotización por debajo del promedio de las bandas, parece responder "más a necesidades electorales que a criterios de sostenibilidad económica". Si bien esta estrategia puede sostenerse hasta octubre, para el economista luego esa fecha, su viabilidad es incierta.
"Cumplir con las metas del FMI y evitar una mayor sangría de reservas exige un reequilibrio: contener la apreciación del tipo de cambio y, al mismo tiempo, lograr superávits gemelos, algo que hoy parece difícil bajo el actual modelo productivo", concluye.
Argentina sostiene un tipo de cambio que los expertos consideran como artificialmente bajo, pero las consecuencias se notan con fuerza: se intensifican las importaciones, crece el gasto turístico en el exterior y el Banco Central pierde reservas en un contexto en el que no logra acumular divisas. Este esquema se mantiene con medidas transitorias que buscan contener la volatilidad cambiaria, al menos hasta las elecciones. Tras octubre, el escenario exigirá medidas más estructurales, como una fuerte devaluación.