La compleja realidad de la cereza de Mendoza en la temporada 2025 está signada por un escenario definido por el impacto del clima atípico, que derivó en una baja de producción y fruta de mayor tamaño. Los desafíos logísticos de exportación a Europa y Medio Oriente, el obstáculo fitosanitario de la mosca que impide el acceso al lucrativo mercado de China, y la urgente necesidad de abordar la rígida estructura de costos y la flexibilización laboral para ganar competitividad frente a Chile son las cuestiones pendientes más perentorias.
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Damián Garro, gerente comercial de Fragapane Hermanos, señaló que la temporada 2025 ha sido atípica en cuanto al clima. Se registraron pocas horas de frío durante el invierno, y los vientos zondas afectaron la floración en algunas zonas de Mendoza. Esta situación ha resultado en una baja de nivel de producción. Sin embargo, esta menor cantidad de volumen por planta beneficia al sector porque habrá fruta de mayor tamaño.
Destinos clave: exportación vs. mercado interno
Mendoza abastece con cereza a todo el país, enviando fruta tanto al sur como al norte desde su ubicación central. En cuanto a la proporción de la producción total, 40% se destina a industria (mermeladas, cereza al maraschino), ya que son variedades que no sirven para exportarse o provienen de plantaciones con tecnología antigua.
Del volumen total que ingresa al empaque (aproximadamente el 60% de la superficie plantada), casi un 70% se exporta. El restante 30% es destinado al mercado interno. Los principales mercados de exportación para Fragapane Hermanos son Europa y Medio Oriente.
Refrigeración: la clave logística para la exportación
La refrigeración es sumamente importante para la cereza de exportación. Esto se debe a que la mayoría del volumen exportado desde Mendoza sale vía aérea. Es vital que la fruta llegue bien refrigerada a Ezeiza (Buenos Aires) para asegurar una buena calidad al momento de la llegada a destino, ya que el viaje en avión se realiza sin temperatura.
Cuando se menciona la cereza a nivel mundial, China es el principal comprador. No obstante, la cereza de Mendoza (desde la barrera de zapata hacia el norte) no puede viajar a China debido a la condición de hospedera de mosca que posee la zona.
Mendoza tiene la ventaja de salir antes que Chile y proveer cereza al mundo antes de que llegue el gran volumen chileno. Sin embargo, la presencia de la mosca obliga a elegir mercados alternativos.
El protocolo de tratamiento con China se comenzó a estudiar hace siete años, pero a nivel político, la exportación de cerezas de Mendoza es un porcentaje ínfimo del PBI de la provincia, lo que reduce la presión para resolver el tema.
• El sector crecería mucho más y la gente invertiría más si existiera la posibilidad de comercializar con China, ya que manejan rendimientos mucho más altos que los mercados europeos.
Competitividad con Chile: dólar, costos y estructura laboral
El sector exportador se ve afectado por un tipo de cambio atrasado en comparación con el país competidor, que es Chile. Esto genera extracostos que la competencia no posee.
1. Costos Operativos: La apertura de las importaciones está favoreciendo la compra de insumos (como bolsas) que requiere la cereza para exportarse, reduciendo los costos de proceso y producción.
2. Tecnología y Competencia: Se han realizado grandes inversiones en tecnología de proceso para lograr ser competitivos, dado que se compite con la tecnología de punta que manejan "del otro lado de la montaña" (Chile).
3. Mano de Obra y Rigidez: El trabajo en el sector de la cereza es intensivo en mano de obra. Los costos laborales y físicos son altísimos. Esta intensidad de mano de obra hace que la estructura sea demasiado rígida a la hora de competir.
Una flexibilización laboral (tanto en el trabajo de campo como en el empaque) favorecería enormemente la competitividad del sector, incluso manteniendo los mismos precios internacionales y paridad de cambio.
Recuperación de la Superficie Plantada
En el mercado interno, el consumo está muy por debajo del año pasado, y a pesar del poco volumen destinado, se están viendo precios similares a las ventas anteriores, lo que indica un panorama desfavorable.
El sector agropecuario, incluyendo los frutales, ha perdido un 50% de su superficie plantada en los últimos 10 años. Si bien el negocio de la cereza ha comenzado a ser rentable recientemente, lo que impulsa la reconversión de algunas superficies, llevará muchos años volver a la capacidad productiva que existía una década atrás.

