El 'turismo de compras' entre la Argentina y Chile, fenómeno que durante años ha beneficiado de manera significativa a ciudades como Santiago, Osorno y otras zonas fronterizas, podría tener los días contados.
La causa: una medida económica implementada por el gobierno de Javier Milei que apunta a reducir drásticamente los aranceles de importación en productos tecnológicos. Desde Chile, las reacciones no tardaron en llegar: medios, empresarios y analistas temen un impacto profundo en el comercio local y el turismo binacional.
La medida que cambia las reglas
El portavoz presidencial argentino, Manuel Adorni, anunció recientemente un plan que, a partir de un decreto, reducirá los aranceles de importación de celulares al 8%, con el objetivo de eliminarlos completamente en enero de 2026. Pero la iniciativa no se detiene allí. Los impuestos internos para celulares, televisores y aires acondicionados también se reducirán del 19% al 9,5%, mientras que se eliminarán por completo para los productos fabricados en Tierra del Fuego.
La expectativa del Gobierno argentino es contundente: estas decisiones podrían traducirse en una baja del 30% en los precios de estos artículos, acercando los valores locales a los del mercado chileno y eliminando así uno de los grandes incentivos para que los argentinos crucen la cordillera a comprar.
Chile en alerta: "Perderíamos a nuestros mejores clientes"
La noticia encendió las alarmas en el país vecino. Durante años, los argentinos han liderado las estadísticas de turismo en Chile, especialmente motivados por las diferencias de precios en productos tecnológicos. Esta afluencia ha sido tan constante y significativa que empresas como Falabella Chile reconocieron en sus balances un "boom argentino" que potenció sus ventas.
Desde los medios chilenos no se ocultó la preocupación. Titulares como "Chile perdería a sus mejores clientes turistas" (BioBioChile) y "Se termina la fiebre por venir a Chile" (La Tercera) reflejan el nerviosismo que se vive ante una eventual caída de visitantes trasandinos.
"Podríamos enfrentar una merma importante en el turismo de compras", advirtieron desde CNN Chile, subrayando que los argentinos son el principal grupo de turistas en el país. "Una baja en sus visitas sería un golpe duro para el comercio", agregaron.
La economía chilena se ve amenazada
Este fenómeno no es menor. En ciudades como Osorno y Santiago, el flujo constante de turistas argentinos ha sido un salvavidas económico. Centros comerciales colapsaban en temporadas altas, y las ventas en tiendas tecnológicas crecían exponencialmente. "Hemos recibido colosales ganancias gracias al turismo argentino", señalaron analistas económicos en medios locales.
La preocupación, por tanto, es real. "La decisión argentina podría modificar significativamente el comportamiento de los consumidores argentinos", advirtieron economistas chilenos. Con la reducción de la histórica brecha de precios, la necesidad de viajar a Chile por cuestiones de ahorro se diluye, y con ella, una parte vital del ingreso para comerciantes locales.
No todos comparten el mismo diagnóstico
Sin embargo, hay quienes relativizan el impacto. Desde la cuenta "Impuestos y Equidad" en X (ex Twitter), señalaron que "Chile no perderá tantos clientes", argumentando que siguen existiendo diferencias en otros rubros que mantendrían atractivo el destino. Aun así, la incertidumbre prevalece.
¿El fin de una era?
La política de desregulación económica de Javier Milei no solo sacude los cimientos del modelo económico argentino, sino que también reconfigura dinámicas históricas de consumo y turismo en el Cono Sur. Mientras en Buenos Aires celebran la posibilidad de precios más accesibles, en Santiago el miedo a perder a los "mejores clientes" crece como una sombra difícil de ignorar.


