En un contexto de enfriamiento económico y alta expectativa por las próximas elecciones, las pequeñas y medianas empresas argentinas enfrentan un panorama complejo. Con el consumo en baja y la producción ralentizada, hablamos con el analista económico Pablo Furnari sobre los desafíos, reclamos y el estado de ánimo del sector.
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Consultado sobre la situación actual de las pymes en Argentina, el entrevistado señaló: "Se está pasando por un momento de enfriamiento de la economía, y las pymes no son ajenas a esta situación. Obviamente, el impacto varía según el sector, pero en definitiva, todas tienen que saber cómo sortear este momento, administrarse bien y reinventarse. Lo increíble es que estamos a una altura del año donde normalmente se planifica el próximo ciclo, se evalúan planes para internacionalizar la empresa, y ahora está todo frenado a la expectativa de lo que pase en las elecciones en dos o tres semanas".
Muchas de esas incertidumbres, para el especialista se debe a que "Argentina es un país muy histérico. Vivimos en un constante ida y vuelta: un día el dólar baja, el riesgo país también; al otro, todo vuelve a aumentar. Admiro a las pymes porque trabajar en esta coyuntura es muy complejo. Sin embargo, al empresario no le queda otra que abrir mañana, ir al frente y tratar de vender sus productos o servicios para sortear el día".
Los reclamos clave
Sobre los principales reclamos que escucha del sector empresarial pyme, Furnari destacó: "Hay dos reclamos que son permanentes. Uno es la baja de impuestos. El otro, que es un punto crítico, tiene que ver con las leyes laborales y la industria del juicio. Además, se necesita resolver el tema de los créditos, que en Argentina son muy caros. Si el riesgo país y las tasas de interés suben, el acceso al financiamiento se complica aún más. El sector pyme necesita acciones más concretas, entendibles y palpables, más allá de lo que sucede en sectores como minería, energía y petróleo, que tienen otras realidades".
Con la inflación alta que "tapaba ineficiencias", ¿qué deben hacer ahora las empresas para ser más competitivas?: "Exactamente. Ahora la competitividad está mucho más finita. El empresario tiene la necesidad de empezar a analizar muy finamente sus costos, su cadena de producción y las cuestiones "puertas adentro" en materia de mejoras continuas. Hay que buscar números y bajar costos en muchos eslabones de la cadena para ser más competitivo. Esto también se relaciona con la apertura de importaciones. Un país normal tiene importaciones; si pretendes generar dólares exportando, necesitas comprar para que del otro lado te compren. Es una regla casi tácita del comercio internacional".
En este escenario de incertidumbre, ¿hay espacio para la inversión? El entrevistado destacó que aun "Hay pymes locales que invierten, pero necesitan tener una certeza de que su negocio tendrá riesgos relativamente acotados para poder recuperar esa inversión. Otras, que hacen alianzas internacionales, también están a la espera de ver qué pasa. Esta dependencia constante de lo político y económico no es buena. Se está tensionando demasiado el estado de ánimo de la gente, es una noticia detrás de otra".
Por qué es tan importante la exportación como una salida para las pymes es otra de las variables salientes que mencionó Furnari: "Siempre trato de motivar a las empresas para que exporten porque es lo único que genera divisas genuinas en esta economía, sacando la inversión directa, que no llega porque somos un país muy riesgoso para el inversor extranjero. Es fundamental que veamos al mundo de una forma más integrada y que se apliquen medidas que lleguen directamente a las empresas de las economías regionales para que puedan aprovechar estas oportunidades. La economía es sistémica: cuando tocas algo, repercute en otra cosa, como un gran ecualizador".
Finalmente, cerró con una reflexión sobre este momento: "Hay que tener cuidado con el estado de ánimo general, que está bastante complejo. Los empresarios reciben constantemente noticias que los predisponen mal. Existe el riesgo de que la gente se desapegue y no quiera participar en las próximas elecciones, como ya ha pasado en algunas provincias donde un 20% no fue a votar por desinterés o fastidio".

