El bolsillo de los automovilistas vuelve a sentir el impacto de la política de precios dinámicos implementada por YPF y replicada por el resto de las petroleras.
En apenas dos meses y medio, los valores de naftas y gasoil acumulan incrementos superiores al 11%, con un ritmo de ajustes que ya no responde a anuncios oficiales, sino a microvariaciones que se hacen visibles en las pizarras de las estaciones de servicio.
Subas constantes y silenciosas
Desde el 1 de julio, cuando se registró el tercer aumento del año, el precio de los combustibles no dejó de escalar. Ese día, la nafta súper costaba en Buenos Aires a $1.083 por litro; hoy ya se paga $1.212, lo que representa un alza del 11,9%. La premium Infinia pasó de $1.323 a $1.474 (+11,4%). En el caso del gasoil, el Diesel 500 trepó de $1.301 a $1.461 (+12,3%) y la versión premium alcanzó los $1.672 frente a los $1.506 que valía en julio (+11%).
Lo llamativo es que este incremento acumulado se ubica muy por encima de la inflación oficial: según el Indec, el índice de precios al consumidor subió apenas 1,9% en julio y agosto.
Los valores en Mendoza
Los valores de una estación de servicio YPF ubicada en calle San Martín, Godoy Cruz, acusan los siguientes precios al día de la fecha:
- Súper: $1.387
- Infinia: $1.628
- Diesel: $1.440
- Infinia Diesel: $1.588
Los precios muestran una suba promedio del 5% o 6% en torno a la semana, pasada.
Un mercado menos transparente
El nuevo esquema de "micropricing" adoptado por YPF —y luego seguido por Shell y otras compañías— permite modificar tarifas en cualquier momento del día y según la región, sin necesidad de comunicarlo. Esto fue posible gracias a la derogación, en junio, de la obligación de informar previamente cada ajuste.
De esta manera, lo que antes era un mercado con precios de referencia claros pasó a convertirse en un entramado de miles de valores que varían según la zona geográfica, la franja horaria y la demanda.
Según fuentes del sector, los principales factores que inciden en el valor final son el precio internacional del crudo, el tipo de cambio, el costo de los biocombustibles que se mezclan en las refinerías y la carga impositiva.
Shell, cuatro aumentos en menos de dos semanas
La política de microajustes, se vio con claridad en las estaciones de Shell: entre el 31 de agosto y el 13 de septiembre aplicó cuatro incrementos consecutivos, llevando el litro de su nafta premium V-Power de $1.715 a $1.752.
En paralelo, los relevamientos de usuarios y asociaciones de consumidores marcan que la nafta súper ya se ubica en torno a los $1.370 en las principales ciudades del país, mientras que el gasoil oscila entre $1.347 y $1.551 según la calidad.
Caída en el consumo
El encarecimiento empieza a sentirse en el nivel de ventas. Según la Secretaría de Energía, en el último mes se registró una caída del 1,16% respecto del mismo período del año anterior. Los consumidores, golpeados por la inflación y los aumentos de tarifas, reducen el uso del auto o buscan alternativas más económicas.