La crisis económica no perdona a nadie, ni siquiera a gigantes como Nestlé. La multinacional suiza anunció que su planta de Villa Nueva, en Córdoba, suspenderá sus actividades durante marzo. La decisión, que afecta a 183 trabajadores, responde a la caída en las exportaciones y a una readecuación de la demanda local.
Una pausa temporal, pero con consecuencias
"Se está programando la suspensión temporaria de la producción durante marzo, debido a la necesidad de reducir los volúmenes de producción", explicó la empresa en un comunicado. La compañía, que opera en Argentina desde hace 95 años, busca minimizar el impacto en su cadena de valor.
La fábrica de Villa Nueva, que produce leches en polvo y UHT de marcas como Nido y Nesquik, destina el 80% de su producción al mercado externo. Sin embargo, la baja en las exportaciones y el consumo interno la llevaron a tomar esta medida.
Un sector golpeado y la reacción del sindicato
Desde el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) advierten sobre el problema de sobre-stock. "Hay dificultades para colocar los productos en el mercado ante un panorama de baja demanda", señalaron, al tiempo que esperan la intervención del Ministerio de Trabajo para encontrar soluciones.
Inversiones y desafíos
A pesar de la crisis, Nestlé había anunciado inversiones por 120 millones de dólares entre 2022 y 2024 para fortalecer su presencia en la Argentina. Sin embargo, la caída en el consumo impactó en casi todas sus unidades de negocio, con la notable excepción de las cápsulas de café, que siguen en alza.
Con siete plantas en el país y más de 2.300 empleados, la compañía enfrenta uno de sus momentos más desafiantes en la Argentina. La suspensión en Villa Nueva es una señal de alerta sobre la delicada situación del sector lácteo y la economía en general.

