Un cambio silencioso pero profundo está reconfigurando el poder financiero global: el oro está retomando su histórica supremacía y desplazando al dólar como activo central de los bancos del mundo. El metal precioso, que duplicó su valor en los últimos dos años y esta semana superó los US$ 4.200 por onza, se consolida como el principal refugio ante la creciente volatilidad geopolítica y económica.
Según un informe exclusivo de Deutsche Bank, la proporción de oro en las reservas mundiales ya trepó al 30%, frente al 24% previo a esta escalada, mientras que la participación del dólar cayó del 43% al 40%.
Predicciones que sacuden los mercados: ¿el oro cerca de US$ 6.000?
El análisis del banco alemán va más allá y proyecta un futuro aún más dorado. Según sus cálculos, si el oro alcanzara la misma participación que hoy tiene el dólar en las reservas globales, su cotización podría llegar a US$ 5.790 por onza.
"Estamos ante un movimiento estructural, no una moda pasajera", destacan desde Deutsche Bank, apuntando a la diversificación de las carteras de los bancos centrales y la reducción de la dependencia de la moneda estadounidense como factores clave.
¿Por qué el dólar pierde poder?
Los especialistas señalan varias causas detrás de la fuga hacia el oro:
- Pérdida de confianza: decisiones políticas como el congelamiento de activos rusos tras la invasión a Ucrania generaron desconfianza en economías no alineadas.
- Percepción de sobrevaluación: el billete verde está considerado sobrevalorado por muchos analistas.
- Incertidumbre fiscal y geopolítica: el oro funciona como refugio seguro en tiempos de crisis y como ancla monetaria.
Goldman Sachs se suma al pronóstico alcista
Otro gigante financiero, Goldman Sachs, proyecta que el oro continuará su ascenso hasta alcanzar USD 4.900 por onza hacia fines de 2026. "La suba está basada en fundamentos, no en un frenesí especulativo", afirma Lina Thomas, analista de la entidad.
Ambos bancos coinciden en que este ciclo es distinto al de los años 70: no se trata de una crisis puntual, sino de un cambio estructural. Los grandes actores institucionales del mundo están soltando la mano al dólar para volver al refugio más antiguo y seguro de la historia: el oro.
