Mendoza se ha posicionado a la vanguardia de la claridad tributaria en Argentina. A un año y medio de la implementación nacional del Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor, la provincia se consolidó como una de las únicas tres jurisdicciones -junto a Chubut y Entre Ríos- que adhirieron formalmente al esquema para visibilizar los impuestos provinciales y municipales en los comprobantes de compra.
Según un reciente relevamiento de la ONG Lógica, impulsora de la campaña "Rebelión del ticket", el resto del mapa argentino muestra una adhesión limitada y dispar. En suelo mendocino, el cambio se hizo tangible desde el 1 de abril, cuando se comenzó a discriminar el IVA en el precio final tanto en grandes empresas como en comercios barriales. Esto otorga al vecino el poder de saber exactamente cuánto de su dinero va a las arcas del Estado y cuánto al valor real del producto.
Desafíos logísticos y beneficio ciudadano
La adaptación no fue uniforme. Sectores como supermercados, comercio electrónico y gastronomía enfrentaron las mayores complicaciones técnicas, especialmente al tener que modificar cartelería, menús y publicaciones en redes sociales. Adrián Alín, titular de la Cecitys, reconoció el "esfuerzo logístico adicional" que implicó para los empresarios locales adecuarse a la norma.
Sin embargo, los expertos coinciden en que el balance es positivo. El contador Renzo Escudero explicó que esta discriminación "no implicó costos adicionales" para los negocios, ya que los sistemas lo permitían, y destacó que el gran ganador es el consumidor, quien ahora tiene las herramientas para ver la carga impositiva oculta. Mientras la "Rebelión del ticket" busca contagiar a más provincias para que exhiban la presión tributaria voluntariamente, Mendoza ya marca el camino en la sinceridad fiscal.