El último informe del CEM (Consejo Empresario Mendocino) sobre los números de Mendoza, en un muy importante estudio con datos reveladores, mostró que el Estado provincial cerró el año 2024 con un superávit operativo del 4% de los recursos corrientes, acumulando ya cuatro años consecutivos de superávit en el marco de una gestión fiscal ordenada. En tanto, el ahorro corriente alcanzó el 14,8% de los recursos corrientes.
Estos números hablan de una salud fiscal que va en línea con los postulados del oficialismo, pero en cuanto a la economía de las personas y las empresas los números no muestran esa salud, tema que se analizó en Círculo Político (Lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7, CiudadanoNews y Twitch).
Juan Manuel Gispert, politólogo de CEPA, indicó: "Yo discuto con el CEM desde hace tiempo, me encanta el laburo que hacen, muy serio, profesional, pasa que es una perspectiva para mí muy ideologizada para darle una connotación positiva o negativa a las herramientas económicas."
"La única forma de ser un profesional en la política económica requiere no ideologizar las herramientas, sino comprender que todas las herramientas tienen una finalidad, uno no puede usar una pinza para sacar un tornillo, es necesario un destornillador".
"El CEM tiene siempre una idea, al igual que el gobierno, que es la importancia del superávit fiscal o equilibrio fiscal y yo siempre discuto que es una herramienta que no tiene que ser el fin en si mismo porque no resuelve nada, y me pongo contento en cierta medida del informe del CEM porque termina diciendo en qué forma la economía mendocino logró el superávit fiscal que tanto anhelaba", explicó el especialista.
Destacó que "la provincia de Mendoza venía con un déficit estructural difícil de sostener, todas las gestiones entre finales de Jaque y todo el gobierno de Paco Pérez fueron deficitarias, y el CEM siempre advertía esto. Mendoza con la gestión de Cornejo -Suárez-Cornejo logra una ajuste de gastos muy fuerte que termina generando superávit fiscal, pero la economía mendocina no repunta", de lo que se infiere que "el superávit fiscal como herramienta para lograr el desarrollo económico no es una condición suficiente, es una conclusión que podemos tomar porque ya después de varios años logrando el equilibrio fiscal en Mendoza, los resultados económicos de la provincia como un todo no mejoran".
Una de las observaciones tiene que ver con qué se recorta para lograr el superávit, y en ese sentido explicó: "Hoy Mendoza logra gastar menos de lo que recauda, superávit fiscal, sin embargo, la percepción de prestación de servicio de parte de la ciudadanía, con respecto de los servicios de Mendoza son terribles, todas las encuestas que se han hecho de percepción de inseguridad, de servicios públicos, de infraestructura, escolaridad pública, salud pública, son espantosos".
La falta de un "motor"
Y ahí cobra dimensión una de las observaciones del estudio del CEM, que Gispert resaltó con fuerza: "Este informe festeja el dato del superávit fiscal de la provincia pero le advierte a Mendoza que no alcanza, no es suficiente porque hace falta un motor productivo".
Y el motor que se reclama vendría a reemplazar al otro que está en retirada: "Lo que pasó en Mendoza es que el déficit fiscal que empezamos a ver no fue producto de una mala administración o recibir menos recursos -seguramente hay bolsones de gastos en el Estado para ser más eficiente-, el problema principal fue que Mendoza que tenía un rubro que es el petrolero, era una provincia eminentemente petrolera durante muchísimo tiempo y dejó de serlo. Ese sector de la economía mendocina que se cayó, generó una caída muy fuerte de ingresos, porque el salario que pagaba el sector petrolero era muy alto y levantaba el promedio del salario".
Y detalló que "toda esa actividad económica terminó tirando la economía para abajo, en recaudación tributaria y en todas las actividades, porque la actividad petrolera era un motor que traccionaba al resto de las actividades por ejemplo, generaba un desarrollo importante de la metalmecánica, porque para que funcionen los pozos petroleros hay que tener mantenimiento de las maquinarias, a los pozos había que ponerle fierros entonces se generaba cierto derrame en cierto sector industrial de Mendoza que también se han caído a pedazos".
La necesidad de uno nuevo
"Festejo el informe del CEM en el sentido que se ponga en la agenda pública la importancia del motor productivo", reafirmó el entrevistado, destacando que "mirar al equilibrio fiscal como una virtud en si misma es un error conceptual. El equilibrio fiscal es una herramienta en cierto momento, el déficit fiscal también es una herramienta a veces, que hace el Estado endeudándose, si se endeuda bien y gasta bien, termina ayudando a que la economía se desarrolle".
"Lo que pasó es que Mendoza dejó de endeudarse, pero lo que hizo fue tener un comportamiento pro cíclico, es decir, la economía vino en caída y el Estado ayudó a que la caída sea más fuerte, en vez de funcionar en forma contra cíclica, tratando de apuntalar al sector económico si caía por problemas estructurales", explicó el analista, y recordó que "Mendoza tiene uno de los peores salarios públicos y privados de la Argentina, tiene problemas graves de infraestructura, problemas graves de generación de empleo".
Las alternativas
"Hay muchos sectores que muestran un buen desempeño en este contexto negativo de la provincia de Mendoza, ahora no tanto pero el turismo tuvo un muy buen desempeño hasta 2023 inclusive; después tenemos el sector audiovisual que también funcionaba muy bien con el tipo de cambio alto, era un sector muy competitivo. Tenés la ganadería en zonas áridas, por distintas razones empezó a ser un lugar con un muy buen dinamismo económico", observó Gispert, enumerando sectores de buen potencial, y añadió: "puedo nombrar un montón de sectores económicos que los estudios dicen que son dinámicos.
La provincia tiene un potencial en ciertos rubros, como la industria del software, la industria audiovisual, ganadería en zonas áridas, sin embargo ninguno de esos rubros por las características específicas del rubro o por las condiciones necesarias de cada rubro, pueden llegar a generar lo que generaba el petróleo en Mendoza".
"El único sector que podría revertir en el corto y mediano plazo la situación que da el petróleo es mezclar el petróleo con la explotación de Vaca Muerta en la lengua mendocina o la minería. No es casual que el gobierno tenga toda la agenda armada respecto a la minería, porque hay dos sectores que pueden reemplazar lo que perdimos, el propio petróleo pero en tema de fracking, no convencional, y en la minería", subrayó.
Los fondos de portezuelo
Un tema donde el politólogo siembra opiniones muy fuertes es el de los fondos originalmente destinados a Portezuelo del Viento. "El primer diagnóstico es que ha sido un crimen lo que hemos hecho con los fondos de Portezuelo. ¿Qué hay que hacer con la plata de portezuelo?, hay que gastarla, pero gastarla bien en obras que sean realmente indispensables para la provincia".
Y a continuación, Gispert señaló qué debería hacerse con los fondos: "Tengo un principio que lo defiendo en todos lados, que la plata de portezuelo la cobramos para resarcir los daños al sector industrial que le provocó la promoción industrial a Mendoza. Durante la promoción industrial se generaron beneficios fiscales para las provincias vecinas, que hacían que las inversiones industriales se fueran a las provincias vecinas, tanto así que empresas industriales mendocinas se radicaron afuera de Mendoza y por eso nos compensaron".
"Uno de los sectores más estratégicos de Mendoza es la industria y la agroindustria. No se olviden que si el resarcimiento viene en concepto del daño industrial que provocó a Mendoza, esa plata se debería destinar para recuperar un sector que genera valor agregados, que genera puestos de trabajo de calidad y trabajo intensivo", remarcó. Y agregó: "No comparto ninguna de las obras que el gobierno está proponiendo hacer: de infraestructura, vinculadas a Irrigación, a generación de energía, ahora quieren gastarla para la ruta 7, que son potestad de nación".
"Le pregunté a un importante dirigente político mendocino por qué nadie dice esto que es obvio, que la plata debería estar destinada a este sector; me dijo, porque ese sector desapareció. El sector industrial o agroindustrial importante de Mendoza se fue, por lo tanto no tiene interlocutores con el poder. Quienes quedan en Mendoza, los sectores agropecuarios vinculados a la vitivinicultura, algunos sectores de la metalmecánica que quieren vincularse al sector minero. Por eso los proyectos que aparecen para gastar esa plata ninguno es industrial", remató.

