La euforia inicial en los mercados tras el anuncio de un posible megapréstamo del Tesoro de EE.UU. al gobierno de Javier Milei comienza a dar paso a una serie de interrogantes sobre el costo real de esta ayuda. Aunque el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que Estados Unidos "no pidió nada a cambio", altas fuentes oficiales y diplomáticas revelan un panorama muy distinto: el desembolso estaría condicionado a que Argentina desplace a China de áreas clave como las comunicaciones, la energía, la minería y la infraestructura crítica.
Un experimentado diplomático describió la lista de exigencias de Washington como una "hipótesis de máxima", un punto de partida desde el cual se negocia para ver hasta dónde se puede llegar. Esta agenda, calificada por la misma fuente como "imposible de cumplir" en su totalidad, pone sobre la mesa activos estratégicos que definirán el desarrollo del país en las próximas décadas.
Telecomunicaciones e infraestructura: la batalla por el control
La lista de exigencias de la administración Trump es extensa y abarca desde la tecnología hasta la energía. Entre las condiciones más contundentes se encuentran:
- Control del 5G: Washington exige que Estados Unidos, y no China, controle la tecnología de telecomunicaciones 5G en Argentina.
- Desmantelamiento del Swap Chino: se presiona al gobierno de Milei para que desarme el acuerdo de intercambio de monedas con China, una tarea considerada de "cumplimiento casi imposible".
- Freno a proyectos de infraestructura: Estados Unidos no acepta la presencia china en obras estratégicas y busca su retiro de proyectos como las represas hidroeléctricas Cóndor Cliff y La Barrancosa en Santa Cruz, la central nuclear Atucha III y el control de la Hidrovía. El proyecto de Atucha III, en particular, dependía de un financiamiento chino del 85% que Washington pretende que no avance.
Bases, vigilancia y soberanía territorial
La presión estadounidense también se extiende al ámbito de la seguridad y la defensa. Sobre la mesa está la latente posibilidad de negociar la instalación de una base militar de Estados Unidos en Argentina, aunque el ministro de Defensa, Luis Petri, lo haya negado de momento.
Además, Washington ve con preocupación y recelo las instalaciones chinas ya existentes en el país:
- La base espacial en Neuquén: considerada por Estados Unidos como una base militar encubierta.
- El radiotelescopio en San Juan: el proyecto conjunto entre el CONICET y la Academia de Ciencias de China, conocido como CART, también está en la mira de Washington.
Un diplomático llegó a comparar la situación con el "tratado Roca Runciman de 1933", un acuerdo histórico en el que Argentina obtuvo un cupo de exportación de carne al Reino Unido "a cambio de condiciones de sumisión total a ese país".
Dólares por soberanía: las "tierras raras", el tesoro escondido en la disputa global
Más allá de la infraestructura visible, el interés principal de Estados Unidos se centra en los recursos naturales del subsuelo argentino, en especial los minerales críticos y las llamadas "tierras raras". Aunque su nombre sugiere escasez, se trata de 17 elementos de la tabla periódica que son difíciles de extraer pero fundamentales para la industria del futuro.
Estos minerales son la materia prima para la tecnología de punta, los chips para Inteligencia Artificial, la transición energética e incluso la industria de defensa y la fabricación de armas. La disputa por su control es, en esencia, una carrera geopolítica entre Estados Unidos y China, que actualmente controla el 70% del mercado global.
Argentina es un jugador clave en este tablero. El Servicio Geológico y Minero Argentino (Segemar) confirmó la presencia de estos elementos en ocho provincias y estima que existen reservas probables de más de 190.000 toneladas, una cantidad muy significativa que captó el interés de Washington para diversificar sus fuentes de suministro y reducir su dependencia de China.
Un Congreso en alerta y el riesgo de una deuda nula
Mientras el Ejecutivo negocia en Nueva York, la oposición en el Congreso encendió las alarmas. El bloque de Unión por la Patria, liderado por Máximo Kirchner, presentó un proyecto para obligar al Gobierno a que cualquier acuerdo con el Tesoro de EE.UU. sea aprobado por el parlamento.
El punto más duro de la iniciativa es una advertencia directa a la Casa Blanca: establece que todo préstamo que no sea aprobado por el Congreso será "nulo de nulidad absoluta e insanable". Esto abre la puerta a que un futuro gobierno desconozca la deuda si el acuerdo avanza sin transparencia.
Otros bloques opositores, aunque cautos, no descartan sumarse al reclamo ante la "presunción mayoritaria" de que el oficialismo no comunicará los detalles del pacto. La puja por los dólares recién comienza, pero ya plantea un dilema fundamental entre el alivio financiero inmediato y la soberanía a largo plazo.

