Tras un abril para el olvido, los activos locales recuperaron terreno con fuerza. Las carteras diversificadas superaron ampliamente al dólar, los plazos fijos y al propio Merval. Sin embargo, la macro todavía no permite relajarse.
Después de un abril que dejó a los inversores con sabor amargo —el Merval cayó más de 10% en el mes— y el Fondo Monetario Internacional salió al rescate del Gobierno con otro mega crédito, mayo trajo aire fresco al mercado argentino.
El índice líder de la Bolsa porteña rebotó con fuerza y cerró el mes con una suba del 8,48% en pesos (y 7,70% en dólares), marcando el regreso del optimismo selectivo entre quienes siguen de cerca los activos de riesgo locales.
Del entusiasmo al escepticismo... y otra vez al entusiasmo
El cambio de humor tiene fundamentos. A comienzos de 2025, los analistas ya anticipaban que este sería un año complejo para los activos argentinos tras las abultadas ganancias de 2023 y 2024.
Con precios que ya no lucían regalados, el mercado empezó a exigir señales más claras de mejora macro y un horizonte institucional más despejado. Y aunque las dudas eran varias, dos de las tres grandes incógnitas del año ya fueron despejadas, y con resultados mejores a los esperados: el nuevo acuerdo con el FMI y el fin del cepo cambiario.
Solo resta resolver el último gran interrogante: el resultado de las elecciones legislativas. Si el oficialismo logra un respaldo sólido en las urnas, el mercado podría habilitar una nueva etapa de suba sostenida, apalancada por un elemento fundamental que todavía está en pausa: la llegada de fondos del exterior, un flujo que, por el tamaño reducido del mercado local, puede provocar movimientos muy significativos.
Carteras administradas al frente
En este contexto, las carteras diversificadas mostraron un desempeño sobresaliente. Tanto la Conservadora, como la Moderada y la Agresiva, superaron en rendimiento al dólar oficial, a los dólares financieros, al Merval, al S&P 500 y a los plazos fijos. Paradójicamente, la Conservadora fue la más rentable en lo que va del año, una rareza que refleja la cautela aún presente en el mercado, pero que también refuerza la confianza en el potencial de las carteras con más riesgo a futuro. La recomendación es clara: paciencia.
Características clave de una cartera conservadora:
🔵 Alta proporción de activos seguros:
- Bonos soberanos o corporativos de alta calidad (baja probabilidad de default).
- Plazos fijos o instrumentos de renta fija.
- Fondos comunes de inversión de bajo riesgo.
- Letras del Tesoro o instrumentos ajustados por inflación.
🟠 Baja exposición a acciones:
- Puede incluir acciones de empresas estables pero en porcentajes bajos (por ejemplo, 10%).
🟢 Objetivo principal:
- Preservar el capital frente a la inflación.
- Obtener un rendimiento moderado pero constante.
- Evitar grandes oscilaciones en el valor del portafolio.
📉 Menor volatilidad, pero también menores ganancias potenciales en mercados alcistas.
Qué pasó en mayo: 5 claves del mes
- Bonte 2030: el Tesoro colocó $1 billón en deuda en pesos a inversores extranjeros, a una súper tasa fija del 29,5%, fuera de todo registro. Es un testeo del apetito global, con un premio alto y sin afectar al dólar.
- Resultados de bancos: Galicia cayó 63% en ganancias, pero mostró un fuerte crecimiento en créditos. En general, los bancos aún no reflejan el nuevo ciclo económico, pero hay señales positivas: el crédito como porcentaje del PBI creció del 8% al 11%.
- Mercado Libre quiere ser banco: MELI pidió licencia al BCRA para operar como entidad financiera en Argentina, con la idea de lanzar un banco digital en 2026.
- Se reactivan las automotrices: la producción del sector creció 5,8% interanual y el Gobierno negocia ventas en cuotas y en dólares para dinamizar el consumo.
El nuevo ciclo económico: menos carry trade, más crédito real
Se empieza a delinear un cambio estructural en el sistema financiero: los bancos deberán volver a hacer banca. Con tasas en descenso y una macro menos distorsionada, la "bicicleta financiera" pierde atractivo, y el foco vuelve a estar en préstamos, eficiencia y diversificación. Galicia lidera, BBAR sorprende con su ROE del 11,4%, y Macro resiste con buena cobertura.
Los bancos aún están lejos de alcanzar niveles regionales de penetración. Pero con un sistema más transparente, menor inflación y confianza sostenida, el crecimiento del crédito puede ser una de las grandes historias de los próximos trimestres.
Mirando el contexto global: luces y sombras
A nivel internacional, la política comercial de EE.UU. suma incertidumbre tras un fallo judicial que anuló aranceles impuestos por Trump. Mientras tanto, la inflación PCE de abril en EE.UU. bajó a 2,1% interanual, y algunos datos sugieren que la economía norteamericana está perdiendo impulso.
En este escenario, los inversores globales comenzaron a rotar hacia activos de Europa, Asia y Latinoamérica. Nvidia, por ejemplo, volvió a superar las expectativas con un crecimiento de ingresos del 69% interanual, pero Wall Street no mostró grandes euforias. Hay una sensación general de esperar y ver.
Señales a seguir en el segundo semestre
- Inflación: las consultoras proyectan entre 1,7% y 2% para mayo. Si se confirma, marcaría un quiebre frente al régimen de alta inflación de los últimos años.
- Ingreso de capitales extranjeros: el gran pendiente. Si llegan, el mercado podría tener un rally alcista potente.
- Resultados legislativos: clave para consolidar el rumbo económico.
- Consumo durable: las señales de las automotrices podrían anticipar una reactivación más amplia. No obstante, el consumo masivo sigue en números rojos incluso en la comparación interanual con un 2024 muy malo. Asimismo, los salarios siguen por debajo de los índices del 2023.
Mayo fue el mes del rebote, sí. Pero lo más importante es que el mercado empieza a mirar hacia adelante con más racionalidad. La euforia quedó atrás, pero también el pesimismo extremo.
Si el gobierno logra sostener la estabilidad y mostrar consistencia en las reformas, el mercado local —por tamaño, contexto y expectativas— puede transformarse nuevamente en tierra fértil para los inversores. La clave será, una vez más, el tiempo.