Sin Verso

Martín Kalos: "El Gobierno quiere un dólar 'barato' para llegar a las elecciones"

El economista Martín Kalos advirtió en Sin Verso que el plan oficial para frenar la suba del dólar responde a una necesidad electoral más que a un esquema económico sostenible.

Por Ciudadano.News

Décima jornada en baja: el dólar volvió a descender. — Web

La nueva política de intervención sobre el dólar se convirtió en el eje central del debate económico en la Argentina. En una entrevista con Sin Verso (lunes a viernes de 9 a 12 por Ciudadano_News), el economista Martín Kalos desmenuzó las últimas decisiones del Gobierno y alertó sobre sus consecuencias de corto y mediano plazo.

Según explicó, el esquema de bandas cambiarias no fue eliminado, como se había especulado, sino que se mantiene vigente, con un piso cercano a los $970 y un techo en $1.460. Sin embargo, el cambio central radica en que el Ejecutivo comenzó a utilizar la cláusula que le permite intervenir en el mercado para "evitar una volatilidad excesiva" del tipo de cambio, una posibilidad prevista en el acuerdo con el FMI firmado meses atrás.

"El Gobierno no había usado esa herramienta. Lo lógico hubiese sido aprovechar los momentos de abundancia de dólares para acumular reservas y fortalecer la estabilidad cambiaria. Pero en vez de eso, ahora está vendiendo reservas para frenar la suba del dólar. Y esas reservas no son propias, provienen del endeudamiento con el FMI, lo cual nos deja un problema hacia adelante, porque después hay que devolverlas", sostuvo Kalos.

Una estrategia electoral antes que económica

Para el economista, la nueva política cambiaria responde a una motivación política: "El Gobierno, que se define libertario, justifica todo en las fuerzas del mercado. Sin embargo, hoy hace lo contrario, interviene para mantener artificialmente bajo el dólar. Con esto consigue bajar la inflación en el corto plazo, justo antes de las elecciones, pero compromete el futuro".

Kalos fue tajante al calificar la medida: "No se trata de una política de estabilización genuina, sino de una mezquindad política. Milei se suma a lo que hicieron otros gobiernos en el pasado, tomar decisiones populistas y de corto plazo para ganar elecciones, aun cuando se sabe que después habrá que corregir y que esas correcciones serán dolorosas".

Señales negativas de los mercados

Lejos de generar tranquilidad, la intervención tuvo un efecto contrario en los mercados. "Si el Gobierno logra calmar el dólar, en teoría deberían subir los activos argentinos porque aumenta la confianza. Pero ocurrió lo opuesto, cayeron bonos y acciones, una señal clara de que los inversores no creen que esta política sea sostenible. Ven que el Banco Central está usando dólares que debería guardar para pagar deuda y desconfían de la capacidad futura de pago", explicó Kalos.

Además, resaltó que la economía lleva seis meses sin crecimiento y que los pronósticos de expansión superiores al 5% quedaron descartados: "Hoy el mercado percibe que estamos frente a una economía estancada y con señales de fragilidad".

Empresas y financiamiento al límite

Otro de los puntos críticos tiene que ver con el financiamiento. "Las empresas argentinas están en una situación muy complicada: muchas deben tomar créditos para pagar sueldos, pero esos préstamos son carísimos, con tasas altísimas que rondan entre el 60% y el 80%. Esto encarece los costos, reduce márgenes de ganancia y termina trasladándose a precios. Es un esquema que no se puede sostener", señaló.

El problema no se limita a las empresas. Según datos recientes, entre el 4% y el 7% de las familias argentinas se encuentran endeudadas con créditos personales o con la tarjeta de crédito y no pueden hacer frente a los pagos. "Esa deuda se vuelve impagable con tasas de interés tan altas. El consumo no se recupera porque los salarios siguen perdiendo contra la inflación, y sin consumo interno, tampoco hay inversión ni producción", agregó Kalos.

Martín Kalos.

Expectativas de devaluación y el factor electoral

Consultado sobre la relación entre las elecciones y el dólar, el economista fue claro: "En un escenario normal, los comicios no deberían mover tanto al mercado cambiario. Pero lo que sucede es que el propio Gobierno admite que está tomando decisiones de corto plazo para llegar competitivo a octubre. Eso genera dudas: ¿qué pasa si después de las elecciones no logra la gobernabilidad que espera y tampoco puede aplicar las reformas? El mercado interpreta ese riesgo como una expectativa de devaluación futura".

Kalos recordó que este esquema no es nuevo y que todos los gobiernos desde 2008 repitieron la misma estrategia en contextos electorales. "El problema es que se apuesta a mantener un tipo de cambio artificialmente barato, que baja la inflación hoy, pero que todos saben que deberá corregirse mañana. Esa corrección, inevitablemente, será más brusca y costosa si se sigue postergando", advirtió.

El desafío de los próximos meses

El diagnóstico de Kalos es claro: "La economía no va a crecer en los próximos meses. No hay consumo interno, no hay inversión y las exportaciones tampoco alcanzan para generar un salto productivo. Con un gasto público reducido, sin crédito y con el mercado interno paralizado, el Gobierno no tiene motores para sostener el crecimiento".

La gran incógnita, según el economista, es el momento y la forma en que llegará la corrección. "Las tasas de interés altas, la intervención en el dólar futuro, la pérdida de reservas y un tipo de cambio atrasado no pueden sostenerse por mucho tiempo. El Gobierno estirará la situación hasta las elecciones, pero después tendrá que tomar medidas que, con toda probabilidad, serán dolorosas para la sociedad y para la economía real".

En ese sentido, Kalos remarcó la necesidad de un camino más gradual: "Lo lógico sería encarar una transición ordenada, con un ajuste cambiario paulatino y una baja de la inflación más consistente, sin shocks. Pero el Gobierno eligió un esquema extremo, y eso nos deja expuestos a un escenario de correcciones fuertes en el corto plazo".