La carga tributaria Argentina es señalada como una de las más elevadas del mundo, además de la cantidad de impuestos y las incidencias de los distintos niveles del Estado, y otro de los sectores que la resaltan es el de las industrias tecnológicas, donde señalan que coloca en desventaja a Argentina en relación a la posibilidad de contratar talentos frente a otros mercados más "amigables".
Uno de los voceros de ese reclamo es Javier Serafini, CEO de CAT Technologies, una empresa que cuenta con 3000 empleados, y señaló que que "el sistema impositivo en Argentina es uno de los más altos de la región y afecta severamente la competitividad de las compañías que ofrecen servicios basados en el conocimiento", y que "particularmente en los servicios de BPO -consultoría- el componente salarial alcanza al 70% del costo total del servicio y la carga impositiva sobre el empleo puede alcanzar hasta el 50%, mientras que el promedio regional es del 30%".
También el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en Argentina está entre los más altos de la región, solo por debajo de Uruguay, con tasas muy superiores al promedio regional del 12% o 13%. "Estos impuestos distorsivos incrementan los costos de las operaciones locales, y afectan el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores. Como resultado de esto, tanto los trabajadores como las empresas se ven negativamente afectados", explicó el empresario.
Argentina compite en la contratación de personal principalmente con mercados como Paraguay, Perú, Colombia, Costa Rica y República Dominicana, países con estructuras de costos mucho más bajas, lo que les permite ofrecer servicios a precios competitivos, y en este contexto, la apertura para importar servicios desde estas economías más competitivas "representa un riesgo adicional para Argentina", que ya enfrenta una pérdida de competitividad en un mercado que alguna vez lideró con una buena reputación.
Por ello es que afirman que mejorando las condiciones, la industria de BPO podría volver a generar más de 30.000 puestos de trabajo para servicios offshore, tal como ocurrió en los primeros años del siglo XXI.

