La mayoría de los empresarios tiene malos presagios para el año que viene

Los datos que revela una encuesta de la Universidad Austral

Por Daniel Gallardo

4 Diciembre de 2020 - 07:42

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4 Diciembre de 2020 / Ciudadano News / Economía

El trabajo de detallada consulta a empresarios, ejecutivos e industriales del país, entre los que se encontraban mendocinos, arrojó una lapidaria visión con pronóstico reservado del escenario económico del próximo año.

El sondeo, al cual tuvo acceso nuestro diario, fue sobre 551 empresarios y ejecutivos y estuvo coordinado por el IAE Business School, de la Universidad Austral para tratarla coyuntura económica 2020 – 2021. El mismo indica en sus considerandos que “si bien prácticamente se descarta una eventual hiperinflación, y la mayoría de las empresas logró este año mantener o incluso aumentar la facturación presupuestada, un 61% de los encuestados ven mayores complicaciones por lo menos para el año próximo”.

Sobre un tema que tuvo y tiene en jaque permanente al esquema económico de la Argentina, el material reflejó: “En mayor porcentaje (48%), los empresarios perciben una inflación menor a 50% para 2021, pero hay otra porción representativa (40%) que prevé una inflación más elevada (de hasta el 70%). En promedio, la previsión queda entonces más cerca del 60%. La previsión de una inflación muy alta es marginal, y prácticamente también se descarta la hiperinflación (suman solo el 12% de los encuestados entre ambos pronósticos)”.

En el núcleo central de la encuesta, los empresarios respondieron sobre la sensación con la que se dirigen a los próximos meses: “Con respecto a la visión de futuro en la pregunta sobre la situación del país en los próximos años, se evidencia pesimismo en la mayoría de los empresarios: el 61% considera que estará peor, el 22% por lo menos igual, y solo un 17% augura mejoría”.

El pesimismo empresario también está ligado al escenario de incertidumbre política

Para analizar aún más lo expresado por el empresariado argentino, El Ciudadano entrevistó nuevamente al economista y titular del IAE Business School de la Universidad Austral, Eduardo Fracchia.

—¿Cómo analiza la dura mirada empresaria del tiempo que viene para el país?

—Uno de los fuertes generadores en la mirada de los empresarios es el impacto de la inflación que genera mucho malestar. Se agrega la continuidad de la recesión con caída del consumo y con dificultades para conseguir empleo. Además de todo lo relativo a la política, que sigue siendo relevante y genera tensiones porque hay dobles discursos, porque también se nota que no hay apoyo al capitalismo eficiente, por el contrario, se ven medidas populistas como el Impuesto a las Riquezas. Todo esto son los factores que influyen para que el 61% de los empresarios vean que la situación va a ser sombría el año que viene.

—¿El análisis incluye la cuestión política nacional?

—Sí, es un adelanto de las complicaciones en un escenario político de neta incertidumbre. Y lo que está ocurriendo con el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y las tensiones por la coparticipación es el ejemplo de lo que usted me pregunta.

—¿Cómo cree usted que esto desembocará en inversiones y fuentes de trabajo?

—Mire, este impacto se va a notar con menos inversiones y con más empresas que se van del país como lo estamos viendo en forma recurrente. Además, con la tendencia a desocupación que va a seguir el año que viene, dado que no hay tanta demanda de inversiones y por tanto repercutirá en el mercado de trabajo.

El escenario ideal no llegaría por causa de contradicciones del propio gobierno

—¿Qué espera usted y los empresarios, para que esto se revierta?

—Para que se produzca un notable mejoramiento con un golpe de timón en todo el esquema económico del país, habría que hablarle muy fuerte del 'círculo rojo', esto generaría un shock de confianza como pasó durante la presidencia de Carlos Menem con el ministro de economía Domingo Cavallo (1990), o en la presidencia de Néstor Kirchner con su ministro Roberto Lavagna (2003)”.

—¿Qué implicaría esto?

—Implicaría que se tengan que hacer buenos deberes en el ámbito del Ministerio de Economía de la Nación. Buen acuerdo con el Fondo Monetario, cumplir con las metas fiscales y tener un plan que sea consistente y coherente. Esto último, ligado con temas que tengan que ver con lo fiscal y lo monetario. En definitiva, una sintonía que sea bien proclive a la economía de mercado, sacando todos los vestigios de populismo, tratando de hacer reformas laborales, previsionales y tributarias. Como todo esto no ocurrirá, porque para los empresarios ese escenario de mejora de la Argentina está muy lejos que se dé.

—¿Hay confianza o desconfianza empresaria de que el Gobierno revertirá esta tendencia?

—Creo que parte del Gobierno quiere ir en esa línea, que es más ortodoxa, encabezada por el ministro Martín Guzmán, que tiene una visión más pragmática para revertir el pronóstico. Pero después hay otra tendencia que la vemos en el Congreso Nacional y otras áreas del Poder Ejecutivo que es más contraria a las posiciones que mantiene el titular de economía, por lo tanto no me imagino que se tome una decisión nítida, por lo que será una cuestión más de navegar en el pantano e ir avanzando con sombras y luces.

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