Informe exclusivo: qué pasó con el poder adquisitivo de los argentinos
Las caídas más importantes se registraron en un sector que sufrió muy fuerte el ajuste, y es un histórico perdedor en estas lides, desde que Cristina Fernández vetó la ley que les garantizaba el 82% móvil: los jubilados
Un informe elaborado por el Instituto de Investigación Gino Germani, de la Universidad de Buenos Aires, analizó qué pasó con el poder adquisitivo de los argentinos en los últimos 9 años, determinando la magnitud de su caída tomada por sectores, desde donde salen datos muy reveladores, abordados en Círculo Político(Lunes a viernes de 14 a 16 por FM91.7, Ciudadano News Radio y Twitch y Youtube).
Eduardo Chávez Molina, Investigador Principal por en el Instituto Gino Germani (UBA), analizó el primer término la fuerte caída en los jubilados, la más alta de todas con un 46%, y señaló: "Por un lado, el aumento de población jubilada, por la prolongación de la vida a lo largo de décadas, donde diferentes situaciones generan que la esperanza de vida aumente -con algún pequeño retroceso en el período de Covid- pero en general hay un aumento de años de vida de la población, lo cual genera un proceso bastante complejo: hay que mantenerse más años "inactivo" y gozando "de los beneficios" de los aportes jubilatorios".
Eduardo Chávez Molina.
Además, en este segmento, "Argentina tiene como dos grandes modalidades, los aportes jubilatorios contributivas y los no contributivos, los que vienen por pensiones, etc, y lo que ha pasado, sobre todo en los últimos tiempos es que hubo un aumento de la cantidad de horas trabajadas y empleos asumidos por la población jubilada. En general, el corte jubilatorio en promedio, va a depender del sector y la actividad, es a los 65 años, lo que uno observa es que en estos años analizamos un aumento bastante considerable, sobre todo el último año, la cantidad de jubilados y jubilados que trabajan, que en general ese promedio siempre estuvo entre el 10% y 12% y hoy es del 18%, casi de 1 a 10, pasamos a 2 de cada 10".
La sociedad del rebusque
Esta pérdida ha obligado a las personas a recurrir a otros modos para tratar de llegar a fin de mes. "Eso se expresa también en las estrategias poblacionales para enfrentar la situación de pobreza. Uno observa ese esfuerzo social, cotidiano que es aumentar la cantidad de horas trabajadas, aumentar el pluriempleo, aumentar la necesidad de obtener ingresos en diferentes formatos para poder acceder a canastas alimentarias y no alimentarias que permitan que la población no esté en esa situación de pobreza", expresó el entrevistado.
Y sumó otro interrogante: "Por qué bajó la pobreza, y sobre todo cómo baja si no aumentan salarios en términos generales, y uno encontrará ahí ese esfuerzo, en el mundo de los jubilados eso es mayor ahora porque aumenta su promedio de ingresos, de horas trabajadas en proporciones que no tenía hasta la fecha".
Además, esas privaciones se trasladan a otras áreas, que también degradan las condiciones de vida. Chávez Molina remarcó que "Hay postergaciones; por ejemplo, en la gente que tiene viviendas, las postergaciones son los arreglos. Las postergaciones del equipamiento hogareño, cambiar cualquier equipo del hogar además reditúan en el sentido que consume menos energía. Todos esos son elementos que van generando retrasos en los consumos y si uno mira los indicadores de consumo que sigue mostrando el país -a pesar del crecimiento del PBI, un crecimiento que hay que observarlo posteriormente cuando tengamos los datos-, a diferencia de otros años donde el crecimiento del PBI era relativamente generalizado y que ese crecimiento se podía observar en toda la población".
"En nuestro informe quisimos ver dos cosas importantes: uno, cuántas canastas la gente se puede comprar. Son alimentos y no alimentos, en no alimentos entra la ropa, zapatos, educación, salud, etc. En todo este período del 2016 a la fecha, se parte del 2016 consumiendo aproximadamente 2,2 canastas y hoy estamos en 1,50, la capacidad de reducción de consumo es ostensible y son datos del Indec, de la encuesta permanente de hogares, no relevamiento de un grupo privado o académico".
"Hay varias lecturas que se pueden hacer sobre el derrotero, soy sociólogo principalmente y hablaría más del derrotero social de los diferentes modelos que se han implementado en el país y que ha impactado en términos negativos con respecto a la integración social, cuan integrada uno puede encontrar la sociedad Argentina hoy, qué tipo de bienestar tiene", afirmó el sociólogo, precisando que "si uno mira como son los indicadores sociales en Chile, en Uruguay, como los ha mejorado Brasil, y Argentina va en un derrotero ascendente, es algo que llama la atención".
"Acá hay un problema que viene de larga data, este proceso se conoce como la estructura dual de la economía, el sector agroexportador, el industrial, los intereses que a veces no son coincidentes y por otro lado hay que sumar algo que se agravó en la década del 70, luego fue pronunciándose en mayor medida, que es ese cuentapropista informal, ese sector ausente en las perfecciones sociales, pero también con bajos niveles de productividad que han ido sosteniéndose a lo largo del tiempo", aclaró el investigador, destacando que "hay algunos autores que a eso le llaman la pobreza estructural o las condiciones estructurales, la matriz estructural de pobreza en Argentina que no logra solucionarse ni con transferencias de ingresos, ni con políticas paliativas".
"Esta pobreza superficial del 40% lo que tiene de trasfondo es que hay un 20% que es estructural. Es difícil modificarlo. Necesita una mirada más compleja que permitan lograr que esa población salga de esa situación", completó.