La industria argentina enfrenta una encrucijada crítica: la apertura de importaciones expone la falta de competitividad frente a productos extranjeros más económicos. Expertos advierten que no se trata de una "guerra" entre comprar barato o cuidar el empleo, sino de un problema de eficiencia estructural.
Con una carga impositiva que asfixia la rentabilidad y costos laborales no salariales que incrementan un 50% el gasto por empleado, las empresas locales quedan en desventaja. El equilibrio es urgente, ya que las Pymes generan el 85% del trabajo privado. Sin reformas que reduzcan la "mochila estatal", el salario y el empleo seguirán en riesgo.