El Banco Central ha decidido modificar la gestión de la política cambiaria, mostrando un giro pragmático que busca evitar el atraso del tipo de cambio real sin sacrificar la desaceleración inflacionaria.
Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, explicó en Sin Verso que la autoridad monetaria alteró la forma en que se actualizan las "bandas" de flotación: en lugar de un ajuste fijo del 1% mensual, ahora se indexarán por la inflación de dos meses atrás.
Esta medida funciona como un seguro para que el tipo de cambio no se aprecie artificialmente si los precios internos corren más rápido que el crawling peg.
Reservas, riesgo país y empleo
La estrategia se complementa con la confirmación de un programa de recompra de reservas, con un objetivo base de 10.000 millones de dólares, extensible a 17.000 millones si las condiciones lo permiten.
Según el economista, el Gobierno priorizó bajar el riesgo país para asegurar el acceso al crédito y la sostenibilidad de la deuda, ganando la pulseada al mercado que exigía una devaluación o suba de tasas.
Sin embargo, el horizonte económico presenta desafíos sociales. Menescaldi advirtió sobre un cambio de modelo que generará una paradoja en 2025: la economía crecerá, pero el desempleo aumentará.
Esto se debe a una mejora en la productividad y al traslado de fuerza laboral del sector público al privado, un proceso de reconversión que dejará, temporalmente, a sectores fuera del sistema laboral formal.