En la antesala de las elecciones, la volatilidad financiera y la incertidumbre política han generado un marcado éxodo de los instrumentos de ahorro tradicionales en pesos. El ahorrista argentino de clase media, que busca resguardar el valor de su capital, ha optado masivamente por activos que garantizan liquidez o cobertura en moneda "dura".
El diagnóstico es claro: el mercado percibe una calma precaria en el tipo de cambio, sostenida únicamente por intervenciones oficiales. En este escenario de fragilidad, apostar al peso a plazo ha perdido su atractivo.
1. El declive del plazo fijo y los depósitos a la vista
La tensión cambiaria observada en septiembre se reflejó directamente en el movimiento de los ahorros familiares. Los datos del Banco Central (BCRA) muestran una clara migración:
- Caída de Depósitos a la Vista: Los depósitos a la vista cayeron un 4,6% real respecto a agosto.
- Tasas que no Convencen: Si bien los plazos fijos minoristas mantuvieron un crecimiento del 6,3% en promedios mensuales, los saldos al final del mes arrojaron una caída. Esto se debe a que la Tasa Nominal Anual (TNA) para los plazos fijos minoristas experimentó una marcada tendencia descendente, pasando de la zona del 60% a la zona del 40%.
- Expectativa de Devaluación: A pesar de que las tasas se mantengan positivas en términos reales frente a la inflación esperada, las fuertes expectativas de devaluación anulan el apetito por las colocaciones a plazo en moneda local.
2. Los nuevos refugios: FCI y dólares
Frente al retiro de los depósitos tradicionales, las familias de clase media optaron por alternativas que priorizan el acceso inmediato al dinero y la cobertura.
El movimiento más significativo se observó en los Fondos Comunes de Inversión (FCI) Money Market, que registraron un crecimiento real del 13,9% en el patrimonio entre saldos a fin de mes. Este fuerte aumento indica que los ahorristas han elegido activos más líquidos para poder moverse rápidamente ante cualquier shock financiero o político.
En paralelo, se registró una considerable dolarización de carteras. Los depósitos en dólares se incrementaron en US$1.540 millones. Esta alza se dio en parte incentivada por la liquidación extraordinaria del sector agropecuario tras la rebaja temporal de retenciones, aunque el mercado asumió que también fue impulsada por la búsqueda de cobertura general.
3. La recomendación de la city: dolarizar para no perder
Los analistas financieros de la City coinciden en que la estrategia a seguir hasta las elecciones debe ser defensiva. La prioridad, según resumen los expertos, es priorizar la estabilidad sobre la ganancia y dolarizar una parte importante del portafolio.
Para el inversor conservador (el perfil más asociado a la clase media que busca no perder valor), la "biblia" de la City recomienda:
- Mantener la mayor parte del portafolio, entre un 70% y 80%, en bonos en dólares.
- Privilegiar bonos en moneda dura como bonos provinciales, Obligaciones Negociables (ONs) de empresas AAA y el BOPREAL.
- En el exterior, buscar bonos del Tesoro de Estados Unidos de corto plazo (3 a 5 años) o CEDEARs defensivos como Coca-Cola (KO), PepsiCo (PEP), Verizon (VZ) o JP Morgan (JPM), que ofrecen tranquilidad y estabilidad.
- Incluir una pequeña porción en bonos ajustados por inflación (CER), como el TZXD5, para mantener la cobertura frente a subas de precios.
Los expertos señalan que, ante rendimientos en pesos cada vez más modestos y expectativas de depreciación altas, es probable que las colocaciones a plazo moderen su ritmo de crecimiento en las próximas semanas. El mensaje de las consultoras es claro: la prudencia hoy es la mejor estrategia.