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Franquicias pasivas: ¿inversión sin trabajar o mito de mercado?

En un contexto donde el tiempo vale tanto como el dinero, aparece un modelo de negocio que promete retorno sin gestión diaria. Pero, ¿es tan simple como suena?

Por Ciudadano.News

Negocios sin jefes ni horarios: lo que hay detrás de las franquicias pasivas. — -

En un contexto económico donde proteger el capital y buscar rentabilidad es clave, el mercado de franquicias sigue expandiéndose y ganando popularidad entre inversores. Dentro de este ecosistema, emerge un formato que se presenta como una opción atractiva: las franquicias pasivas. 

Este modelo resuena cada vez más entre los inversores argentinos, ofreciendo la ventaja de vincularse con un negocio ya exitoso y con un nombre instalado, sin la necesidad de involucrarse en la operación diaria.

¿Qué son las franquicias pasivas? Un modelo en debate

La idea central detrás de una franquicia pasiva es simple: el inversor aporta el capital necesario para poner en marcha el negocio, pero delega por completo la gestión operativa en un tercero calificado, generalmente el propio franquiciante o una entidad relacionada con él

A diferencia de un franquiciado tradicional, que asume roles como la gestión de personal, el control de stock y la atención al cliente, en el esquema pasivo el papel del inversor se limita a financiar el proyecto y recibir retornos económicos periódicos.

Sin embargo, es crucial entender que, las franquicias de ingresos 100% pasivos, donde se posee el negocio y no se hace absolutamente nada, "no existen". Incluso cuando se invierte, siempre habrá algún nivel de participación por parte del propietario.

Una descripción más precisa para muchos de estos modelos, especialmente aquellos con una inversión inicial significativa (típicamente por encima de los US$ 200.000), es el concepto de franquicias "semi-ausentes" o "semi-pasivas"

En este esquema, aunque no se trabaja día a día en la operación, el propietario sigue teniendo responsabilidades, como asegurarse de la correcta gestión de la nómina, revisar los informes financieros y la estrategia con el gerente diario, o incluso sustituir al gerente si es necesario. 

La expectativa es que los propietarios de franquicias semi-ausentes aún dediquen entre 5 y 20 horas a la semana al negocio. Solo en casos de negocios muy grandes o con múltiples ubicaciones, con inversiones iniciales que superan ampliamente los US$ 200.000, podría haber margen para una participación tan baja como 1 o 2 horas al mes, a menudo lograda mediante acuerdos con consultores operativos, o con el propio franquiciador o una entidad relacionada para gestionar las operaciones diarias.

Cómo funcionan: delegación y rentabilidad

El funcionamiento se basa en la delegación de las tareas operativas. La marca o franquiciante se encarga de aspectos cruciales como la administración, la contratación y capacitación del personal, el marketing y la logística. Esto libera al inversor de la carga laboral diaria.

A cambio de la inversión y el uso del sistema, el franquiciado paga una contraprestación. Esta generalmente incluye un arancel de franquicia inicial (initial-fee o droit d'entrée), que retribuye el conjunto de elementos patrimoniales y organizados que constituyen la base del negocio franquiciado, el "sistema de negocios probado". 

Además, existen cánones periódicos, conocidos como regalías o royalties. Estos pagos recurrentes justifican la asistencia técnica y comercial continuada que el franquiciante proporciona durante la vigencia del contrato, incluyendo la permanente actualización del sistema de negocios. 

Los cánones periódicos pueden calcularse como un porcentaje sobre las ventas, una suma fija, o un porcentaje del costo de los bienes adquiridos al franquiciante. Las partes también pueden pactar otras retribuciones por conceptos específicos, como gastos publicitarios o contribuciones para el desarrollo del mercado.

El inversor, al no estar involucrado en la operación, recibe un retorno sobre las ganancias generadas. Estos retornos son periódicos y suelen estar basados en lo pactado en el contrato. La transparencia operativa es un aspecto clave, y las marcas de franquicia serias se comprometen a entregar reportes mensuales al inversor para que pueda seguir la evolución del negocio.

Ventajas de la inversión pasiva (o semi-pasiva)

Este modelo de inversión presenta varias ventajas, especialmente para un perfil específico de inversor:

  • Generación de ingresos sin gestión activa: la principal atracción es la posibilidad de obtener retornos de una actividad productiva sin tener que dedicar tiempo a la gestión diaria. Es ideal para quienes tienen capital pero no la disponibilidad de tiempo o el deseo de operar un negocio activamente.
  • Acceso a modelos probados: se ingresa a un negocio con un sistema ya experimentado y validado en el mercado, lo que reduce los riesgos operativos inherentes a iniciar un negocio desde cero. El franquiciante proporciona el know-how, que es el conjunto de conocimientos prácticos y experiencia acumulada, debidamente probado, secreto, sustancial y transmisible.
  • Rentabilidad y plazos definidos: los contratos suelen especificar la forma de calcular la rentabilidad y los plazos para la recepción de los retornos, ofreciendo un retorno predecible.
  • Diversificación del capital: permite a profesionales, empresarios o personas con múltiples actividades diversificar sus fuentes de ingresos sin añadir una carga de trabajo significativa.
  • Potencial de retornos en moneda dura: en países con volatilidad como Argentina, un factor clave es que los contratos y las rentabilidades a menudo se calculan en dólares.
  • Flexibilidad: al delegar la operación, este tipo de inversión es compatible con otras actividades laborales o empresariales del inversor.

Perfil del inversor y requisitos

El perfil más común para este tipo de inversión incluye a profesionales independientes, empresarios o individuos con múltiples actividades que poseen capacidad financiera pero carecen de tiempo o deseo para la gestión diaria.

Si bien la gestión operativa es delegada, el franquiciado, incluso en un modelo semi-pasivo, debe cumplir ciertos requisitos y tener ciertas cualidades para que la inversión sea exitosa. 

Un estudio citado en las fuentes identifica tres características clave para tener éxito como franquiciado: voluntad de aprender, disposición a trabajar y habilidades personales muy desarrolladas. Aunque suene contradictorio con la pasividad, incluso en roles semi-ausentes, se requiere cierta dedicación y entendimiento del negocio. Otras características que pueden marcar una diferencia incluyen resistencia al estrés, capacidad de decisión, experiencia corporativa y experiencia previa en el rubro. Es fundamental que el inversor defina su perfil y su tolerancia al riesgo.

Aspectos financieros: inversión inicial y retornos

La inversión inicial en franquicias varía ampliamente. Hay opciones de baja inversión, a menudo presentadas como "microfranquicias" o negocios "sin local ni empleados", que pueden ser accesibles para quienes buscan comenzar con montos más bajos.

Ejemplos de baja inversión:

  • Smartdrink: desde USD 1.000, un sistema de coctelería en cápsulas para uso doméstico, sin necesidad de local a la calle. El tiempo de recupero estimado es entre 2 y 6 meses. El inversor debe enfocarse en vender las cápsulas, mientras la marca brinda soporte comercial y publicitario.
  • VendoSuAuto: requiere una inversión total de USD 2.200. El franquiciado se encarga de la captación, entrega y trámites de vehículos. Se busca dedicación activa y constancia, con un recupero estimado entre 3 y 6 meses.
  • Infopan: utiliza bolsas de papel para pan como soporte publicitario. Requiere una inversión entre USD 3.000 y USD 5.000, otorgando tres territorios exclusivos. Proporcionan know-how y soporte continuo, con un recupero estimado en alrededor de 7 meses.
  • Pinta Libre: franquicia 100% digital de un sistema de bebidas. La inversión varía entre USD 2.000 y USD 10.000, dependiendo de la ciudad. El tiempo de recupero se estima entre 14 y 18 meses, aunque algunos alcanzaron el punto de equilibrio en menos de 3 meses.

Estos ejemplos de baja inversión a menudo requieren una "activa dedicación", lo que los aleja de la definición de "pasivos" y los acerca más a un autoempleo o negocio activo, aunque algunos puedan delegar tareas a medida que crecen.

Por otro lado, los modelos que permiten una verdadera participación semi-ausente, donde se delega la operación diaria a un gerente o al franquiciador, generalmente requieren una inversión inicial de USD 200.000 o más. Esta mayor inversión es necesaria para que haya margen financiero que permita contratar a personal gerencial calificado o pagar por servicios de gestión al propio franquiciador.

Además de la inversión inicial (arancel de franquicia), el inversor debe considerar los pagos periódicos (royalties/cánones). Estos pueden basarse en un porcentaje de las ventas, una cifra fija, o un porcentaje del costo de los bienes, y se pagan por el uso continuo de la marca, el know-how y el soporte.

Soporte y obligaciones: la relación franquiciante-franquiciado

El contrato de franquicia es bilateral y oneroso, con prestaciones recíprocas. El franquiciante otorga el derecho a utilizar su sistema de negocios probado, incluyendo el uso de la marca, el know-how y la asistencia continua, a cambio de una contraprestación financiera. 

Aunque la gestión sea delegada, es importante conocer el alcance del soporte que brinda el franquiciante y las obligaciones que recaen sobre el franquiciado (incluso si las ejecuta un tercero).

El franquiciante tiene la obligación de poner a disposición del franquiciado el conjunto de elementos patrimoniales organizados que constituyen la base del negocio, incluyendo la comunicación del know-how. El know-how, que es el conjunto de conocimientos técnicos derivados de la experiencia del franquiciante y probados como aptos para el sistema, no se agota en una única entrega, sino que se actualiza y mantiene mediante asistencia continua.

El franquiciante debe entregar un Manual de Operaciones con especificaciones para desarrollar la actividad. También debe proveer asistencia técnica y comercial continua durante la vigencia del contrato para optimizar la operación de la franquicia. 

Otro deber importante es asegurar el uso y goce pacífico de la franquicia, garantizando la existencia y pertenencia de los derechos de explotación, y defendiéndolos frente a terceros si es necesario (especialmente la marca).

Además, el franquiciante suele brindar soporte en la búsqueda de ubicación (si aplica), asistencia en la puesta en marcha, capacitación inicial y continua, asistencia operacional, plan de comunicación y publicidad, asistencia legal y administrativa. Puede conceder un territorio exclusivo y, en algunos casos, derivar o asignar clientes potenciales.

Por su parte, el franquiciado (o quien opere en su nombre) tiene obligaciones fundamentales, aunque la gestión sea delegada:

  • Proporcionar información: tanto en la etapa precontractual (capacidad empresarial y financiera) como durante la ejecución (información sobre el desarrollo de la actividad, permitiendo inspecciones).
  • Desarrollar la franquicia: la actividad debe ser desarrollada efectivamente, siguiendo el manual de operaciones e instrucciones del franquiciante. Esta es una obligación de hacer.
  • Abstenerse de actos indebidos: no realizar acciones que pongan en riesgo la identificación o el prestigio del sistema o los derechos del franquiciante, y cooperar en su protección. Esto incluye mantener la confidencialidad del know-how, incluso después de terminado el contrato.
  • Pagar la contraprestación: cumplir con el pago del arancel inicial y los cánones periódicos.
  • Cumplir cláusulas específicas: como posibles cláusulas de aprovisionamiento exclusivo (comprar mercadería solo al franquiciante o proveedores designados).

Aspectos contractuales clave

El contrato de franquicia, aunque consensual, requiere la forma escrita para su prueba. Es un contrato de tracto sucesivo, con prestaciones que se cumplen de manera continua o periódica. 

Es "intuitu personae", especialmente del lado del franquiciado, lo que significa que se tiene en cuenta su calidad personal. Por ello, como regla general, el franquiciado no puede ceder su posición contractual sin autorización del franquiciante, aunque sí puede ceder derechos de contenido dinerario. La excepción son las franquicias mayoristas (o master franquicias), donde el franquiciado puede nombrar subfranquiciados con autorización.

Respecto a la duración, la ley establece que el plazo mínimo no puede ser inferior a cuatro años. Si se pacta un plazo menor o es indeterminado, se entiende pactado por cuatro años. Hay excepciones para franquicias en ferias, congresos o eventos similares, donde el plazo puede ajustarse a la duración del evento sin mínimo legal. No hay duración máxima, pudiendo ser por tiempo indeterminado.

El contrato puede prever prórrogas o renovaciones. El Código Civil y Comercial prevé una prórroga tácita por plazos sucesivos de un año si no hay denuncia expresa, y una segunda renovación tácita transforma el contrato en uno por tiempo indeterminado, aunque las partes pueden pactar lo contrario. 

La denuncia para evitar la prórroga o extinguir un contrato por tiempo indeterminado requiere un preaviso. En contratos a plazo determinado, las cláusulas de resolución anticipada son válidas, siempre que se ejerzan de buena fe y después de un tiempo razonable que permita al inversor recuperar sus inversiones.

Riesgos

Invertir en una franquicia, incluso en un modelo pasivo o semi-pasivo, implica riesgos significativos. Hay que tener en cuenta, según datos recabados, que 1 de cada 2 negocios fracasa después de 5 años, y solo el 30% llega a los 10 años, y las franquicias no se desvían mucho de estas estadísticas. 

Es fundamental elegir la franquicia adecuada. Se recomienda investigar el historial de éxito de la marca, incluyendo tasas de incumplimiento de préstamos, fracasos y terminaciones de contratos.

La clave del éxito de la inversión depende en gran medida de la calidad de la franquicia y del contrato firmado. Es vital trabajar con marcas con un modelo sólido, experiencia operativa y transparencia comprobable. Buscar asesoramiento legal para revisar cada cláusula del contrato y comprender a fondo los términos y responsabilidades es esencial.

Hay que ser cauteloso con promesas de rentabilidades excesivamente altas (por ejemplo, superiores al 30% anual) que no estén respaldadas por datos históricos verificables.

Finalmente, aunque el objetivo sea la pasividad, en la mayoría de los casos se trata de una semi-pasividad que requiere cierto nivel de involucramiento del inversor, especialmente en el control financiero y estratégico. La verdadera mínima dedicación se reserva generalmente para inversiones de muy alto monto. Nadie se preocupará más por el éxito de su negocio que el propio propietario.

Las franquicias pasivas se presentan como una alternativa de inversión sólida para quienes buscan generar ingresos sin la carga de la gestión diaria, aprovechando el respaldo de marcas consolidadas y sistemas probados. Sin embargo, una investigación exhaustiva y un entendimiento claro del nivel real de participación requerido y los riesgos inherentes son pasos indispensables antes de invertir.