El Gobierno nacional dio un paso decisivo hoy al enviar al Congreso el nuevo "Proyecto de Modernización Laboral", que incorpora un capítulo fiscal de alto impacto para el bolsillo: la eliminación total de los impuestos internos.
Conocido popularmente como el "impuesto al lujo", este gravamen distorsiona los precios de venta en Argentina desde hace décadas.
Si la iniciativa consigue luz verde durante las sesiones extraordinarias de verano, bienes de consumo masivo como autos, motos, celulares y productos electrónicos dejarían de cargar con este pesado sobrecosto.
Adiós a una distorsión histórica
El texto propone derogar los incisos que gravan no solo a vehículos, aeronaves y embarcaciones, sino también a la telefonía celular, seguros y objetos suntuarios.
Si bien el presidente Javier Milei ya había suspendido la primera escala del impuesto en enero, el Poder Ejecutivo requiere aval legislativo para eliminarlo de raíz y evitar que futuros gobiernos lo reactiven.
De aprobarse la ley, se proyecta que los precios de los modelos más exclusivos bajen en torno al 25%, corrigiendo anomalías que incluso afectaron a la producción nacional.
Históricamente, este tributo funcionó como una barrera que castigó el consumo. En 2013, el llamado "impuestazo" llegó a encarecer vehículos fabricados en el país, como la Mercedes-Benz Vito, forzando su salida de la línea de montaje local.
Ahora, con el respaldo del "Consejo de Mayo", el oficialismo argumenta que esta reforma es vital para simplificar la vida de los argentinos y promover el comercio.
El objetivo final es garantizar que este impuesto no vuelva a utilizarse jamás como herramienta política para frenar la demanda, devolviendo la competitividad al mercado automotor y tecnológico de forma definitiva.