Muchos economistas habían proyectado un 2,4% de inflación, que es lo que finalmente se obtuvo promediando los precios de febrero. Pero la sutil diferencia entre 2% y 2,4% estuvo marcada, principalmente, por la suba del precio de la carne. Hasta se llegó a bromear con que si se hiciera una canasta vegetariana, no se habría detectado la suba inflacionaria de las 4 décimas.
Para entender más profundamente el porqué de esta suba, y lo que podría deparar el futuro, la producción de Sin Verso (lunes a viernes de 9 a 12, por Ciudadano News 91.7) contactó a Fernando Marengo, economista, quien afirmó que, de haber incluido en febrero la suba que la carne tuvo en enero, la inflación podría haber estado más cerca del 2%. "Uno no espera que la carne suba un 10% por mes, como solía ocurrir", afirmó.
"Hacemos la salvedad de que los precios estuvieron más altos que en enero, por el mismo precio de la carne. Pero sabemos que en marzo esto tiende a desacelerarse. La carne pondera casi el 10% del índice, y es el producto que más pondera de manera aislada, dentro del índice de precios", comenta Marengo.
Para llegar al precio de la canasta básica se hace una encuesta de consumo, y teniendo en cuenta las participaciones se arma el índice. Así, la participación del consumo de carne en esa encuesta es cercana al 10%, solamente por la carne y sus derivados. "Si uno va a esa participación, habría que bajar el ponderador. Es decir, el precio de la misma carne", afirma el economista.
Precios, carnes, promedios
Fernando Marengo afirma que la mayoría de los institutos de estadísticas no hacen esa corrección del ajuste a la baja, previamente mencionada, "principalmente porque es muy difícil hacerlo de un mes para el otro. Pero como los ponderadores son casi fijos, y cada vez que se hace una encuesta se vuelve a estructurar el índice, no se tiene en cuenta esa sensibilidad que podría verse cuando sube el precio de un bien, que es que baja el consumo. La carne debería ponderar menos, el índice no se construye así", afirma.
¿Quiere decir esto que el número que se conoce es engañoso? "Si se plantea que como subió el precio, el consumo es más bajo, eso quiere decir que la inflación debería haber sido más baja, porque esa suba del precio de la carne no le afectó tanto al público en general", esgrime.
Pero atención: cuando se va a medir el Índice de Precios al Consumidor hay que tener en cuenta que hay varias canastas. "Cuando se mide la pobreza hay una canasta básica total, y cuando se mide la indigencia se mide qué pasa con el precio de los alimentos. A esto último hay que sumarle lo que ese individuo promedio gasta en transporte y tarifas, y allí se pasa a la canasta básica total, con la que se mide la pobreza", comenta Marengo.
"Entonces, ¿cuánto pondera el seguro del auto en la canasta básica de un argentino? ¿Cuánto pondera un bien en particular? Es el motivo por el que suele haber críticas en todos los países del mundo, de que cuando sale el dato de la inflación nadie se siente representado. Es el gran problema de los índices o promedios. No representan, no es el promedio de la economía"; culmina el economista.

