El economista Sebastián Menescaldi, referente de la consultora EcoGo, analizó el impacto de las próximas elecciones de medio término en la continuidad del modelo económico actual. En diálogo con el programa Sin Verso, Menescaldi sostuvo que "aunque se trata de una elección legislativa, también define si este cambio de modelo va a persistir o no, dándole una mayor o menor probabilidad de continuidad".
"Si la elección no es buena para el Gobierno y es desfavorable, el mercado verá que en 2027 hay chances de que venga otro modelo distinto que cierre la economía o imponga un cepo. Si eso ocurre, la posibilidad de desarrollo hacia adelante se reduce mucho", explicó.
Por el contrario, advirtió que una victoria oficialista podría abrir un escenario de mayor estabilidad: "Si le va bien al Gobierno, hay chance de lograr bajar el riesgo país, volver a los mercados y atraer inversiones que hoy están esperando. Eso extiende el horizonte de tiempo, porque hay proyectos que necesitan 4, 6 u 8 años para generar retornos, y eso es lo que está en juego".
Menescaldi destacó que, en caso de no haber continuidad, el país se verá limitado a iniciativas de corto plazo, con retornos de apenas dos o tres años, sin capacidad de planificación sostenida.
Coalición política y sustentabilidad del modelo
Para el economista, la clave no solo pasa por las variables macroeconómicas, sino por la sustentabilidad política. "El Gobierno tiene que ser más promercado, no romper contratos y no poner cepos. Para lograrlo, falta la sustentabilidad política y después se verá la económica. Creo que el principal desafío es la política, lo ha demostrado el último tiempo", afirmó.
En ese sentido, sostuvo que el Ejecutivo deberá ampliar su base de apoyo hacia el centro político para consolidar las reformas: "Si no sumás al centro, no lograrás que cualquier consenso se sostenga en el tiempo. Ese tercio es el que Milei necesita para asegurar que sus reformas persistan. El problema es que el centro pedirá algo a cambio, y ahí está el desafío de formar una coalición".
El apoyo de Estados Unidos
Menescaldi también se refirió al vínculo con los organismos internacionales y al respaldo de estadounidense. Mencionó las declaraciones recientes de Kristalina Georgieva, directora del FMI, quien advirtió que el apoyo financiero dependerá del resultado electoral. "Suponemos que Estados Unidos y el Fondo darán alguna garantía para un nuevo crédito que permita cubrir los pagos de los próximos dos años. No puede haber un crédito directo, pero sí un standby que funcione como puente para hacer el ajuste con mayor tranquilidad", explicó.
El especialista recordó que el Tesoro estadounidense y el FMI exigirán el cumplimiento del acuerdo de abril, centrado en acumular reservas. Sin ese respaldo, alertó, "el tipo de cambio se habría ido a un nivel socialmente intolerable".
A su vez, el economista fue crítico con la estrategia cambiaria oficial: "El Gobierno venía diciendo, erróneamente, que no quería juntar reservas para no dejarle ninguna al bando contrario en 2027. Eso resultó ser un tiro en el pie. Las reservas son un seguro contra una sequía o un shock externo. No tenerlas es lo que hoy se está pagando", señaló.
También cuestionó la apertura del cepo en abril, al calificarla como "una decisión populista y temeraria". Según Menescaldi, el Ejecutivo confió en una reapertura del crédito externo que nunca llegó, lo que derivó en una programación económica "muy mala". "Ya tuvimos un mal segundo trimestre, el tercero será peor y el cuarto seguirá siendo malo. Si no se consigue una solución política después del 26 de octubre, no sé dónde terminará la situación", advirtió.
Programa financiero y ajuste del tipo de cambio
Para recomponer la estabilidad, Menescaldi consideró necesario armar un programa financiero y monetario integral: definir cuánto se emitirá en pesos, el impacto sobre la base monetaria y la meta inflacionaria.
Según estimó, el tipo de cambio podría requerir una corrección inicial hacia los $1.700 o $1.800, para luego dejar que se ajuste gradualmente.
En su análisis, Menescaldi subrayó que el futuro económico argentino dependerá más de la resolución política que de los números fiscales. "Sin sustentabilidad política, ninguna reforma es duradera. Lo económico puede ordenarse, pero sin acuerdos amplios, no habrá estabilidad de largo plazo", concluyó.

