La estabilidad del dólar podría verse amenazada por la deuda externa y la falta de un nuevo blanqueo, lo que abre un escenario incierto para el 2025. En declaraciones en Círculo Político, Haroldo Montagu, economista jefe de la consultora Vectorial y ex viceministro de Economía, analizó la situación cambiaria en Argentina, destacando las debilidades estructurales que subyacen a la estabilidad del dólar en el contexto actual.
Según Montagu, aunque la segunda mitad de 2024 mostró una relativa calma, alimentada por el blanqueo y el ingreso de más de 20 mil millones de dólares, esta "paz cambiaria" podría estar en peligro el próximo año debido a una serie de factores que generan incertidumbre.
Montagu subrayó que el próximo año no habrá un nuevo blanqueo, y que el impacto de la recuperación de la cosecha tras la sequía de 2023 será difícil de repetir. Además, mencionó que el pago de 20 mil millones de dólares en capital e intereses de deuda externa y el aumento de la demanda de dólares por el turismo hacia Brasil podrían generar tensiones cambiarias adicionales. Estas dinámicas refuerzan la visión de que el dólar podría enfrentar una presión considerable en los meses venideros, con el riesgo de que la volatilidad del mercado afecte nuevamente a los sectores más vulnerables de la economía.
"Argentina tiene una trayectoria de una volatilidad cambiaria porque hay problemas de dólares de manera estructural, entonces siempre mirar con un ojo las reservas y con el otro ojo cómo evitar que se funden, que se agoten, se consuman, es parte más que de un orden macroeconómico, de una economía sana, entonces, la pregunta es cuánto aguanta la economía con este dólar", señaló.
Y agregó: "Las reservas de las cuales el Banco Central hoy puede disponer son negativas, si vamos restando de las acreencias del Banco Central todos los dólares depositados que no son del Banco Central, esa cuenta hoy da negativa entonces, el levantamiento del cepo es un objetivo que tiene que ser quirúrgico, tenemos el ejemplo de lo que fue el gobierno de Macri que a solo 15 días de asumir levantó el cepo de manera irresponsable y que en algún punto de alguna manera eso determinó la situación de la cuestión económica posterior, este gobierno es mucho más inteligente o que aprendió de esos errores y por algún motivo mantiene el cepo todavía, pero las reservas siguen siendo negativas", por lo tanto "las perspectivas de mayor demanda de dólares para el año que viene se mantienen entonces, ahí tener cuidado con eso para evitar volatilidad, saltos cambiarios que sabemos afectan a los mismos de siempre y pegan donde más duele".
En cuanto a las inversiones extranjeras, Montagu destacó el caso de la minera Río Tinto, que "invertirá 2.500 millones de dólares en Salta para producir litio. Aunque estas inversiones son necesarias para el futuro económico del país, son de maduración larga, lo que significa que no generarán ingresos inmediatos para las reservas del Banco Central. Montagu advirtió que la falta de conexión entre estos proyectos y las comunidades locales podría reducir su impacto positivo en la economía.
Sobre el impacto del gobierno de Javier Milei en la economía, Montagu fue crítico. Si bien reconoció algunos avances, como "la reducción de la inflación y el mejoramiento de las cuentas fiscales", señaló que" estos logros se alcanzaron a costa de una recesión económica profunda y ajustes en sectores vulnerables, como los jubilados". El "veranito financiero" que vive el país, con una aparente tranquilidad cambiaria, "se debe en gran parte a un blanqueo que no se podrá repetir, lo que deja la economía argentina en una posición delicada".
Finalmente, Montagu reflexionó sobre la tolerancia social al ajuste implementado por Milei, sugiriendo que este fenómeno podría explicarse por la percepción de que el país necesita un cambio estructural profundo, incluso si ello implica sacrificios económicos. Sin embargo, el economista dejó claro que los desafíos estructurales siguen siendo una amenaza, y que la verdadera prueba para el gobierno será mantener la estabilidad cambiaria y económica en el largo plazo, sin depender de soluciones transitorias.